Aumenta uso y cultivo de plantas medicinales en Santiago de Cuba

Por María Antonia Medina Téllez

Santiago de Cuba, 8 abr.— El suministro a la industria farmacéutica de 78,7 toneladas (t) de plantas medicinales por la agricultura de la provincia de Santiago de Cuba, en el 2017, asegura la sostenibilidad de una producción comercializada en una treintena de géneros.

Lo alcanzado superó lo previsto, y el reto es perfeccionarlo por la cantidad de frascos de medicamentos de ese tipo que requiere producirse este año, aseguró Werlin Velázquez, jefe de la Agricultura Urbana, Suburbana y familiar (AUS) en el territorio.

Significó el esfuerzo de los agricultores que atienden fincas en  los nueve municipios y una territorial que ostenta la triple corona de la AUS, como uno de los subprogramas priorizados en el país.

Para desarrollar las producciones poseen un banco de germoplasma y viveros que contribuyen con posturas para la repoblación de otras fincas y pequeños módulos, incluso en las serranías donde por las temperaturas pueden producirse importantes variedades, agregó Velázquez.

Entre las principales plantaciones figuran las de caña santa, ajo, eucalipto, guayaba, anamú, jengibre, llantén, mangle rojo, majagua, naranja, orégano, pino macho, sábila, tilo, té de riñón, manzanilla, anís estrellado, mejorana, romerillo, salvia, caisimón y albahaca.

Laboratorios de la dirección de Salud Pública  en la provincia elaboran diversos tipos de jarabes, lociones, tinturas y cremas con propiedades anticatarrales, antiasmáticas y para combatir problemas de la piel, entre otras afecciones.

Esos productos se usan en las unidades asistenciales y se venden a la población en la red de farmacias de los nueve municipios a un precio módico en moneda nacional.

Emilio Trenar, farmacéutico en el establecimiento de Medicina Natural (MN), en esta urbe, explicó que hay presencia en todas las farmacias y destacó la demanda de la población para adquirir  cremas, gotas, jarabes, extractos fluidos y tinturas.

La MN no es como algunos piensan una alternativa ante la escasez y altos precios de los medicamentos industriales, sino una disciplina científica de probada eficacia, que cobra fuerzas en el mundo.

Sus beneficios pueden aplicarse en cualquier unidad de salud sin el empleo de equipos complejos y, por lo general, son inocuos y menos dolorosos para los pacientes que otros procedimientos.

La santiaguera Daysi Palacios prefiere el uso de tabletas de Anamú que alivian mucho sus dolores, mientras su coterránea Norma Eliza de la Cruz opta por las pastillas masticables de Lecitina de Soya.

También son muy solicitadas las tinturas de Manzanilla, Menta y Tilo que con unas gotas mejoran la digestión o tranquilizan los nervios, según apunta Rosa María Lapinel, trabajadora de comercio y gastronomía.

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