Bajar la guardia no está permitido

Cuando los cubanos comenzamos a escuchar sobre la Covid 19 apenas iniciaba a expandirse la terrible enfermedad y coincidirán con esta reportera en el hecho de que la mayoría de las personas nunca pensaron en que llegaría a la Isla.

Sin embargo se hizo presente y mucho más rápido de lo que en algún momento imaginamos. Entonces la pandemia fue una realidad y Cuba formó parte de las diversas y ‘escalofriantes’ listas de contagiados, sospechosos y muertos en el mundo; desde entonces aprendemos a ganarle al virus.

Santiagueros y santiagueras, cubanos todos, la percepción de riesgo hoy más que nunca es una prioridad, una necesidad, una obligación de cada ser humano, pues es la única manera de mantenernos a salvo, de cuidar a nuestra familia, amigos, compañeros, vecinos…

Cuando pensamos que nos encontrábamos a unos pocos pasos de vencer a la Covid 19 la indisciplina nos jugó una mala pasada y la curva de contagiados, graves, críticos, y fallecidos volvió a elevarse.

Este 1 de septiembre reinició el curso 2019- 2020 y las aulas de casi todo el país volvieron a llenarse de niñas, niños y jóvenes.

Si bien es cierto que se extreman las medidas higiénicas y de aislamiento en todos los centros educativos, también es una realidad que no es suficiente con los cuidados en las escuelas, cuando luego los veremos en las calles sin nasobuco, incumpliendo no solo ésta, sino el resto de las medidas implementadas.

Cierto es que la Habana es la provincia con mayor casos de incidencias en la actualidad, pero no es la única que reporta casos positivos en los últimos días; súmele que la mayoría de contagiados se encuentran asintomáticos.

La Covid 19 es una enfermedad nueva de la que conocemos muy poco, un virus que en muchos casos transita silencioso pero en otros llega hasta a causar la muerte, aun cuando nuestros profesionales de la salud agotan todos los esfuerzos.

De que valen todos los empeños si usted pone en riesgo la vida de tantas personas, si es de los que piensa que Santiago de Cuba no corre riesgos de reportar contagiados; si piensa así, sin dudas, es el primer indisciplinado.

No es posible que a tantos meses de batalla existan personas tan ingenuas o tan irresponsables, quienes piensan que una fiesta entre amigos o familiares no será motivo de contagios por la sencilla razón de no presentar ningún síntoma de la enfermedad.

Aún observamos las aglomeraciones, las colas sin distanciamiento y sin ninguna protección. Hoy más que nunca hay que protegerse y cumplir con las medidas higiénicos sanitarias.

Seamos responsables y salgamos solo a lo necesario, hagamos de cada hogar nuestra mayor fortaleza e implantemos nuestras propias medidas por tu bien, por el de tu familia y por el de todo el pueblo. Los riesgos actuales imponen una mayor percepción de riesgo y bajar la guardia no está permitido.

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