Briana: “Enfrento el Coronavirus por mi país, por mi Santiago y por mi familia”

Mientras Heidis, la niña que estudia noveno grado queda en casa por estos días de aislamiento social, su madre, Briana, cumple una riesgosa misión en este tiempo, en que la tarea de orden es el enfrentamiento a la pandemia del Coronavirus SARS COv-2.

Briana Sánchez Vicet es una joven profesora de la Facultad 2 del Instituto Superior de Ciencias Médicas, en Santiago de Cuba. Ella es de las féminas que cada día sale de casa bien temprano a realizar el pesquizaje activo en el populoso barrio San Pedrito, de este territorio suroriental del país.

“Por primera vez realizo esta labor de pesquizaje activo y la experiencia ha sido maravillosa. Trabajar con estudiantes de la carrera de medicina, que son muchachos muy jóvenes, me ha permitido valorar mucho más de cerca su responsabilidad, me hace pensar en un futuro garantizado con profesionales que paulatinamente conocen del sacrificio que deberán asumir aquí o en el lugar a donde vayan a ejercer la profesión”.

“Algo que he podido vivir muy de cerca es cómo institucionalmente se materializan las medidas de vigilancia y control en esta batalla contra una enfermedad tan letal como la COVID-19. Las personas escuchan, ven o leen la información de lo que hace el Gobierno y Salud Pública para evitar el contagio, pero nosotros en el terreno tocamos estas medidas con las manos”.

“Nosotros por ejemplo damos seguimiento a personas que laboran en el Puerto por ser un lugar de riesgo debido a la entrada de los barcos. También ahora ejercemos la vigilancia a un trabajador del Frigorífico que tuvo contacto con tripulantes de una embarcación procedente de otro país, el compañero tuvo la atención médica requerida, y ahora está en aislamiento en su vivienda por 14 días hasta que se determine que está bien de salud”.

Briana conoce el peligro de la misión que realiza, y aunque no le teme porque sabe lo necesario de detener esta pandemia para el bien social, según nos expresó, adopta todas las mediadas de protección para evitar el contagio que pondría en riesgo a su familia, sobre todo a la madre que por la edad y sus problemas de enfermedad, es una persona vulnerable.

“Cuando llego a casa lo primero que hago es el baño podálico en la puerta del hogar y me auto aíslo, no saludo a nadie, voy de inmediato para el baño me quito la ropa y la pongo en un recipiente con agua clorada, me baño y solo después es que comparto con la familia”.

“Imagínate que durante el pesquizaje a pesar de no entrar en contacto directo con las personas, de no entrar en sus hogares ni tocar nada, siempre hay una posibilidad de contagio. Una sola imprudencia puede costar caro, porque a lo mejor es el la persona asintomática que está en casa sin saberlo transmitiendo la enfermedad de la COVID-19”.

“Francamente soy muy precavida en el cumplimiento de esta tarea, pero no tengo temor. Pienso cada día en lo que puedo hacer para que se acabe esta pandemia, me levanto con la seguridad de que podemos vencer”.

“Desde que abro los ojos para enfrentar la nueva jornada, pienso en el esfuerzo diario de nuestros dirigentes, en los recursos que pone el país en función del pueblo, en el deterioro de la economía por esta enfermedad y ello me da fuerza para salir de casa cada día convencida del granito de arena que aporto con mi actitud para que la pandemia no se extienda por Santiago de Cuba, y evitar así que las familias se entristezcan por los muertos, y que mi propia familia tenga seguridad”.

Escrito por Agustina Bell Bell.

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