Buey que te quiero, buey…

Aún cuando se ha venido estimulando el uso de la yunta de buey como de excelencia para el terreno, ha sido más propenso destinar los animales a mataderos quizás, como dicen muchos, porque el propietario recibe mayor remuneración al pesaje, por el volumen de masa corporal, superior a otras especies o categorías similares.

Sin embargo hasta en épocas de bonanzas de petróleo había centros de domas en todos los municipios y supe hasta de competencias de boyeros que se instrumentaron para el acondicionamiento de tierra y cultivos, en un entusiasmo que, ciertamente, se apoderaba de nuestros campos con aquellas yuntas que no se conformaban que fueran diestras en desandar en suelos acondicionados y listos para surcar y recibir las simientes, sino que por demás tenían muy bello engalanamiento…

Pero hoy, con los problemas del combustible que afrontamos, la insuficiencia en el empleo de la tracción animal es inadmisible ante la necesidad de preparar bueyes para labores de trabajo. ¿Acaso no está claro que esta herramienta jamás caduca?

Atención y dedicación esmerada, hasta humanizarlos en lo posible, necesita hoy el buey para constituir la junta que, como se sabe, es mucho más económica y sostenible que un tractor. Claro, sé que algunos lo ven como retorno a la antigua con mayores desgastes de energías en el hombre y el animal. Sin embargo, ante fallas y carencias en suministros de combustibles y piezas de repuesto, entonces recordamos la vieja usanza…

Bien se dice en una publicación que… En tiempos que la agricultura familiar, base de todo autoabastecimiento, es garantía ante limitantes de alimentos importados o nacionales, hay como un «mareo» con los bueyes. Hasta los frontiles, un aditamento esencial para soportar los arrastres, se desaparecen con una inusitada velocidad. Por cierto, se preguntan, ¿dónde los fabrican?, al igual que sogas, yugos y coyundas duraderas.

Y NO… No está desatendida esta comercialización del todo en la región oriental… La Empresa de Suministros Agropecuarios de la provincia de Santiago de Cuba, tiene talleres donde los fabrica para la venta y con muy buena calidad, en eso, entre otras producciones, andan hoy sin muchos aspavientos…

Volver sobre este animal es hoy un imperativo como fuerza siempre renovable y de pocos insumos, de ahí su jerarquía económica al NO requerir de sofisticadas piezas y por combustible emplear la hierba y los residuos de cosechas, abundantes en nuestros campos.

Debe entender que… “En cascos sanos, y fuertes patas, ya domadas y adiestradas, hay un camino todavía por recorrer en nuestros campos.

Nunca dejaremos de ser civilizados, modernos y urbanos, pero no desdeñemos la utilidad que aportan los bueyes, «hermanados» y unidos por mancuernas cuando desandan por nuestra tierra recién surcada y entre sembrados listos al fomento agrícola”.

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