Carlos Gabriel y su primer día de clases

Santiago de Cuba, 2 de sept. – Carlos Gabriel es  el más pequeño de la familia. Por lo que estas últimas jornadas  de preparación para  su primer día de clases  fueron un acontecimiento.  

Todos en casa: mamá, papá y abuelos estuvieron pendientes de cada detalle, del uniforme, los zapatos, las medias y el bolsito para la merienda. Hasta el hermano, también pequeño pero con experiencia  en este asunto, participó sin recelo  en la atención al niño que  ya sabe distinguir las  letras, los números, los colores pero aun no puede  leer, escribir, sumar ni restar.

A partir de hoy lunes 2 de septiembre  el mundo del  conocimiento comenzará  a ser inmenso para Carlitos. Él ni se imagina que detrás de  ese uniforme escolar que usará por primera vez  para orgullo de la familia y de él mismo, a pesar  de su  inocencia infantil, será el primer paso  de un futuro que en Cuba se le garantiza a cada niño o niña desde que cumple los 5 años.

Grande ha sido el esfuerzo del país  para garantizar que  estos pequeñines  asisten  bien engalanados a la escuela su  primer día de clases.

Pero vale la pena el arrojo de las costureras  de cada uno de los Talleres de la Industria Ligera donde se confeccionaron estos uniformes;  de los trabajadores del Comercio quienes  hicieron horas extras en las Unidades para   su venta, y los malos ratos de mamá para que el niño tuviera el uniforme a su medida,   y poder vivir un momento como este en los cientos de hogares donde ya se habla del primer día de  clases.

A Carlos Gabriel este lunes le pusieron el uniforme. Precioso luce este niño  quien  antes de salir de casa se miraba en el espejo  con una alegría contagiosa  que hizo meditar a la familia  sobre  las bondades de mi Cuba.

No hay Bloqueo, no existe la amenaza,  no hay imperialismo que haya tenido el poder suficiente para evitar   que en este país haya momentos tan hermosos  como este, cuando  se prepara al niño para su primer día de clases.

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