Chávez, ícono de la América nuestra

Santiago de Cuba, 10 de mar.- Ícono de afanes por el mejoramiento humano, con un discurso creíble en defensa de los más necesitados, el Presidente de VenezuelaHugo Rafael Chávez Frías dejó una obra invicta que trascenderá la época como sembrador de ideas que acercan los amaneceres y los nuevos caminos.

Fue mucho el amor que este líder excepcional cimentó en su pueblo hacia el prójimo, la justicia y la paz. Por su carisma y estirpe guerrera se creció ante la adversidad, garantía de que continuará siendo bandera de lucha, la misma que acompañó sus restos mortales hasta su última morada en marzo de 2013.

Hoy se honra al hombre de piel mestiza como La América, de mirada profunda, analítica, que supo ser otro gigante de nuestro continente para unirnos, robustecernos y dar luz al Alba y a la Celac como inspirador e impulsor de la integración latinoamericana.

Se rinde tributo al líder que brilló en las batallas internacionales frente al imperialismo, persistiendo en los ideales de unidad de las fuerzas revolucionarias; que amó, denunció, defendió y salvó a su pueblo con la misma pasión y firmeza que fue corajudo en la ONU para desafiar las más insospechadas barreras, afianzar la fe en el futuro, y hacer realidad los sueños de Bolívar.

Los sentimientos de lealtad y responsabilidad ante la Revolución Bolivariana que Chávez supo fomentar en su pueblo y sus dirigentes, seguirán fructificando en su querida Venezuela, donde el compromiso de llevar a la práctica su legado y ensanchar su concepto de Patria Grande, crece por minuto de las manos de su fiel sucesor Nicolás Maduro.

Es que Hugo Chávez es un pueblo, es Patria, es leyenda; continuará haciendo lo que falta por hacer en América todavía, construyendo sueños junto al Libertador y a los venezolanos que lo eligieron presidente durante 14 años.

Porque partió hacia la inmortalidad con la certeza de que Venezuela es el techo de América Latinay no el patio trasero de los Estados Unidos, como invariablemente reiteró.

Sus continuadores que son muchos, asumen su herencia, sus retos y los proyectos de este hombre protagonista de una extraordinaria batalla durante su fecunda vida y que hizo su entrada en la historia como prócer de la América nuestra.

Se le recuerda siempre como militar patriota al servicio de Venezuela y de la Patria Grande; como honesto, lúcido, osado y valiente luchador revolucionario; como líder y comandante supremo que reencarnó a Bolívar para hacer lo que él no pudo terminar.

En Cuba, especialmente, lo evocamos enardecido, persuasivo, elocuente; con la sonrisa franca, alegría y optimismo ante la vida; ingenioso y feliz jugando pelota con Fidel en La Habana; hablando desde las raíces de los Andes, cantando tonadas llaneras o declamando encendidos versos.

Chávez vive y vivirá en el alma de la Patria, ya lo dijo el cantor de su tierra, Alí Primera: Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos.

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