Ciclogénisis

Santiago de Cuba, 30 de ago. – No es un medicamento en falta, ni una enfermedad del cuerpo, es una enfermedad social. Se sabe que el pueblo es el mayor creador de palabras y  frases. La inagotable imaginación popular que no descansa ha fertilizado en lenguaje con vocablos y expresiones que ya quisieran tener en su inventario muchos poetas.

Así en Santiago de Cuba, ese brebaje nocivo para la salud llamado alcohelite tiene  más de una decena de sinónimos entre los cuales se encuentra uno excepcional, pues al alcolholite llámasele también  “champán de hamaca”; al fongo  se le denominó el Zorro y en un hotel al musicalizador que tenía su pase a tierra lo bautizaron como el musiquiàtrico.

¿Quién puede emular con la gente imaginativa de todos los días que, a quienes se sienten por encima de los demás, lo definen como tipos que se creen cosas Pero, hay periodistas osados: Luis Sexto, como no tiene nada que legar,  redacta un pedimento y José A. Rodríguez, enemigo de la burocracia, la definecomo la tramitología. No pretendo competir con  mis colegas y mucho menos con la imaginación popular queestá muy por encima de nosotros. No obstante, permítanme introducir un vocablo para designar situaciones reiteradas que nos asaltan desde temprano en la mañana e incluso tarde en la noche: la cilogénesis , porque la ciclogénisis no tiene horario.

La ciclogénisis alude a fenómenos que aceptamos acríticamente porque los incorporamos a nuestra cotidianidad y aunque sabemos que son negativos los asimilamos como si fueran normales.  Es cíclica y contagiosa. Su repetición empobrece el alma y alienta la justificación. Termina por convertirnos en  cómplices de lodeficiente, incluso  en una ciudad donde mucha gente se ufana por hacer las cosas bien para que todos vivamos mejor. Es sorda o se hace la sorda y hay que destupirle los oídos, es ciega o se hace la ciega y hay que enseñarla a ver.

Inunda todo los campos del hacer social. En algunos espacios afecta más  por  el daño que  provoca a lamayoría. Enotros se reduce a ciertos ámbitos. Ni siquiera el deporte  escapa. Hace cuatros años escribimos: “ahora vienen los juegos de Río. Entraremos en un ciclo donde la prensa deportiva comienza por ofrecer pronósticos entusiastas, realiza coberturas decorosas y, finalmente, procede a las justificaciones”. ¿Qué diferencia hay con lo ocurrido en los Juegos Panamericanas de Lima 2019?

En el orden personal cuando tengo que escribir pienso en las proyecciones en marcha del nuevo modelo económico social encauzado adesarrollar el proyecto país. Escucho palabras, razonamientos. Siento el deber de hablar de los lados flacos de nuestra gestión, ojalá no tuviera que hacerlo,; pero la tozuda realidad se impone. Entiendo que nuestro proyecto  es continuidad – se trata de preservar lo hecho –  y  superación – se trata de hacerlo mejor – y en este empeño las consignas valen aunque algunos no les agrade porque hemos abusado de ellas. Pero, cuando se emplean adecuadamente valen como motivación,  por eso vamos por más.

Retomo las flaquezas. Intento penetraren nuestra realidad. Ignoro quién inventó la expresión: “Nos falta fijador”, pero dio en el blanco o en el negro, qué más da, dio en el centro del asunto. Cuando tres años después  de que el  huracán Sandy descuartizara a Santiago regresé hallé otra ciudad,  no solo recuperada, sino con su  altivo rostro rejuvenecido, una ciudad más bella y me pregunté y  me pregunto cuántos recursos costó la hazaña y por qué no acabamos de construir ladrillo a ladrillo esa pared que se llama la cultura dela preservación, que no cuesta un solo centavo.

Tu ciudad te duele y te enorgullece. Te enorgullece la vitalidad de su gente y te duelen las cosas  que afean sus propias hazañas, la falta de fijador. Sabes de los peldaños que se suben porque son visibles, de  las metas que se alcanzan y comprendes que tienes que seguir escribiendo, decir lo que piensas, prepararte para  las incomprensiones y las ojerizas, sabes que tienes que pelear con tus escasas armas, tienes que pelear a palabra limpia  contra la ciclogénisis, de los contrario no mereces ser santiaguero.

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