Ciencia de la Sostenibilidad

Santiago de Cuba, 9 de ago. – Recrear el concepto de Ciencia de la Sostenibilidad implica reforzar la importancia de esta formación ciudadana para el logro de la transición a la sostenibilidad.

La estrecha vinculación de los problemas socioambientales que caracterizan la grave situación de emergencia planetaria reduce la efectividad de su tratamiento por separado realizado por distintas disciplinas, por lo que se precisa una nueva mirada del conocimiento.

Ello implica una Ciencia de la Sostenibilidad, interdisciplinar, que integre campos aparentemente tan alejados como, por ejemplo: la economía, el estudio de la biodiversidad y la eficiencia energética, pero que tienen en común el referirse a acciones humanas que afectan a la naturaleza.

Por otra parte, muchos estudiosos del tema han comprendido que, para hacer posible la transición a la Sostenibilidad, es necesario incorporar en la investigación y la toma de decisiones, personas cuyo trabajo habitual se desarrolla fuera del ámbito académico y científico, porque los objetivos, conocimientos y la posibilidad de intervención de la ciudadanía resultan imprescindibles para definir y poner en práctica estrategias viables.

La Ciencia de la Sostenibilidad ha de ser, pues, interdisciplinar y transdisciplinar, potenciando la participación ciudadana desde el origen mismo de los estudios realizados, es decir, apostando por una plena integración ciencia/sociedad que rompa el aislamiento del mundo académico y científico para multiplicar la efectividad del trabajo conjunto.

No se trata de esperar a que los ciudadanos reaccionen a posteriori ante los efectos negativos de un determinado desarrollo tecnocientífico, sino de implicarles desde el primer momento en los análisis y toma de decisiones.

No tiene sentido hoy, por ejemplo, que se apruebe la extracción de hidrocarburos mediante la tecnología del “fracking” o fractura hidráulica sin un análisis completo de sus consecuencias socioambientales a corto, medio y largo plazo, algo a lo que han de contribuir distintos sectores de la comunidad científica –no sólo el que plantea la viabilidad técnica del proceso- y, por supuesto, los sectores de la ciudadanía directa e indirectamente implicados. De ahí la importancia de la educación ciudadana.

Es particularmente esencial que se logre interesar a la generación que será adulta a posterior -cuando se espera que se alcancen valores críticos en la disponibilidad de fuentes de energía y de otros recursos- en los problemas de Sostenibilidad y en cómo resolverlos.

El carácter sistémico de la problemática de la Sostenibilidad obliga a un tratamiento conjunto de los problemas mediante medidas tecnocientíficas, educativas y político-económicas, también estrechamente asociadas.

En esencia se debe impulsar una educación solidaria -superadora de la tendencia a orientar el comportamiento en función de intereses particulares a corto plazo, o de la simple costumbre- que contribuya a una correcta percepción del estado del mundo, genere actitudes y comportamientos responsables y prepare para la toma de decisiones fundamentadas, dirigidas al

logro de un desarrollo culturalmente plural y físicamente sostenible.

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