Con 504 años Santiago de Cuba sigue como la más hermosa
Santiago de Cuba, 25 de jul. – En el mundo hay muchas ciudades hermosas; pero como la de Santiago de Cuba no hay ninguna.
Quien visita la añeja Villa que cumple 504 años este 25 de Julio, aprecia una urbe donde se combina con armonía lo fundacional con lo moderno; la historia de ayer con la de hoy; lo tradicional con lo actual.
Esta es de las ciudades donde en sus habitantes no se aprecia una ruptura definitiva del pasado con el presente, Y esa cualidad nos permite un apego a nuestras raíces donde están unidos el indio, el español, el africano, y el asiático.
Cuando se alude a Santiago de Cuba, se habla del Río Yarayó, de la Casa de Diego Velázquez y de La Catedral; de los Parques de Céspedes, Dolores y de la Plaza de Marte, de la Fortaleza San Pedro de la Roca… Y si de barrios se trata entonces ahí está El Tivolí.
Santiago de Cuba es una ciudad hermosa porque hasta las generaciones de hoy pueden visitar cada uno de estos sitios y recorrer imaginariamente estos 504 años de historia, donde no escapan lugares emblemáticos como las Casas de Antonio Maceo y de José María Heredia, el Museo Emilio Bacardí, El Fortín de Yayayó, y el Cuartel Reina Mercedes hoy Cuartel Moncada.
Y si de calles se trata, esta ciudad tiene el privilegio, según los historiadores, de tener la primera calle en Cuba que recibió el nombre de un santiaguero, la Calle Heredia que al recorrerla, también estará muy cerca de apreciar la añeja arquitectura de una ciudad pintoresca por sus bellos edificios como el Hotel Casa Granda, la estrechez de una arteria donde se divida la loma como parte de la cultura que está presente con la Biblioteca Elvira Cape, la Casa de la UNEAC y de la Trova y por la riqueza de los artesanos que comercializan sus creaciones en esta arteria santiaguera.
Son 504 años de la fundación de la Villa bautizada por Diego Velázquez como Santiago, pero los nativos de esta tierra le mantuvieron su nombre el de Cuba para dejarnos como herencia un hermoso gesto de identidad que agradecemos hoy y resumimos cuando hablamos del santiaguero.
De nuestra forma de hablar, cantando, como dicen, pero nos entendemos y defendemos lo nuestro, porque queremos seguir siendo libres e independientes como el mejor obsequio permanente a los padres fundadores de la nación cubana, que para orgullo nuestro, están unidos en el Cementerio Santa Ifigenia.
Desde cualquier lugar de Cuba y del mundo si se desea honrar a la madre de la Patria Mariana Grajales y al Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, hay que viajar a Santiago de Cuba, donde también están el más universal de todos los cubanos, José Martí y el hombre más importante del siglo 20, Fidel Castro Ruz.
Hay quienes contemplan la belleza de la ciudad por sus edificios altos, por la majestuosidad de sus calles y avenidas amplias, lo ostentoso de sus Teatros y Restaurantes, o por lo opulento des sus redes comerciales, de la vida nocturna, del auto que está a la moda o por algo tan simple como el vestir.
Pero si se detiene a admirar a esta urbe por su tranquilidad aunque a veces danza por los temblores; por la higiene de sus calles, lo servicial de sus gentes; por su rica historia, su geografía donde prima a lo lejos la montaña y las cálidas aguas del mar Caribe, entonces afirmará que Santiago de Cuba es una ciudad hermosa. Como ella no hay ninguna.

