Con el ejemplo de Mariana, la madre y la patriota

Santiago de Cuba, 12 de jul.- Mariana Grajales vio la luz el 12 de julio de 1815, en Santiago de Cuba, rebelde tierra que la vio crecer con una educación ética en el seno de la familia, que transmitió a su prole, y también la vio elevarse en estoicismo, cuando con amor de madre y orgullo de patriota, entregó sus hijos a la causa redentora.

Por eso su grandeza no se circunscribe únicamente a que gestara y pariera una legión de héroes; su estatura se encumbrar mucho más al instruir a sus descendientes para que fueran hombres y mujeres de bien, y forjar artífices en la lucha por la independencia de la nación del colonialismo español.

Todo bondad y ternura con sus hijos, pero severa en la disciplina, se las ingenió para fraguar una familia sustentada en sólidos valores, unida ante el dolor y la felicidad. Rebosante de alegría les hizo jurar de rodillas libertar a la Patria o morir por ella, aunque era innegable que su corazón de madre palpitase ante la posibilidad de la muerte, por heroica que fuera, de algunos de sus descendientes.

Sobresale en su vida ese grito heroico de “fuera, fuera de aquí no aguanto lágrimas”, recreado por Navarro Luna en su poema, unmensaje que retrata de cuerpo entero a esta mujer, inmortalizada por la forja de valientes y fieles soldados como nacidos para la libertad, entre ellos hombres de la talla de Antonio y José Maceo.

Huellas dejó en esta mambisa ese cuarto de siglo en combate sin tregua por la soberanía de Cuba desde la pequeña hacienda de Majaguabo, en San Luis, el peregrinar de 10 años por la manigua redentora. Ni un minuto de flaqueza, viviendo en cuevas y otros parajes similares a los de los cimarrones, cruzando ríos, subiendo montañas, bajo la lluvia o el sol ardiente.

Es menester recordarla especialmente en el aniversario 204 de su natalicio por sus virtudes que son fuente de inspiración constante y, sobre todo, por la capacidad para anteponer a sus sentimientos, los intereses de la nación, los anhelos de libertad de la tierra esclava.

“¿Qué había en esa mujer, qué epopeya y misterio había en esa humilde mujer, qué santidad y unción hubo en su seno de madre, qué decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella es como la raíz del alma, con suavidad de hijo, y como de entrañable afecto?”, publicó José Martí, en el periódico Patria, conmovido aún por la muerte de Mariana, ocurrida el 27 de noviembre de 1893.

Alguien que la conoció bien y admiró en los campamentos y escenarios de batallas, el mayor general José María Rodríguez Rodríguez (Mayía), enterado tarde de la triste noticia, subrayó meses después del suceso:

“Pobre Mariana, murió sin ver a su Cuba libre, pero murió como mueren los buenos, después de haber consagrado a su Patria todos sus servicios y la sangre de su esposo y de sus hijos. Pocas matronas producirá Cuba de tanto mérito, y ninguna de más virtudes.”

Para Joel Mourlot Mercaderes, periodista e historiador estudioso de la vida y obra de la familia Maceo-Grajales, es Mariana madre excepcional de Cuba, la que parió, educó hijos virtuosos, y alcanzó la supervivencia a 11 vástagos en el ejercicio de las mejores cualidades humanas, un logro extraordinario que la sociedad debe justipreciar siempre.

Una de las cubanas que llevan con orgullo su nombre, Mariana Castillo Felicó, piensa que lo más importante es honrarla cada día, haciendo realidad su legado, para que las nuevas generaciones se formen con el espíritu de ella como ser humano y en la formación y educación de sus hijos.

La periodista Argentina Jiménez, ya fallecida, en uno de sus artículos, expresa que la nombran la Madre de los Maceo, la Madre de todos los cubanos, la Madre de la Patria, y Martí la llamó Mariana Maceo, apellido de hombres valientes, corajudos, inscritos para siempre en la historia; mas, Mariana Grajales Cuello brilla con luz propia.

Ejemplo excepcional de conducta humana desde el hogar en un medio y circunstancias muy hostiles, lo que ensancha su mérito; ha devenido símbolo de la mujer en Cuba.

Ante ella nos inclinamos para venerarla y rendirle honores especiales este 12 de julio, cuando se cumplen 204 años de su natalicio.

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