Constitución de la Asamblea de Guáimaro y la fundación del Partido Revolucionario Cubano

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 10 abr.— La fecha de hoy 10 de abril recuerda dos efemérides de gran significación en la lucha de nuestro pueblo por su independencia: la Asamblea y Constitución de Guáimaro, en 1869, y la fundación por José Martí del Partido Revolucionario Cubano en 1892.

Aunque ambos hechos se produjeron con 23 años de diferencia y pudieran parecer distintos, a la hora de valorarlos habría que hacerlo en paralelo porque el Partido Revolucionario Cubano surgió precisamente, para evitar los errores de la República en Armas creada en Guáimaro y que condujeron finalmente al Pacto del Zanjón.

Cuba tuvo en Guáimaro una República en Armas demasiado ilusionista, con una Constitución y una Asamblea de Representantes, con un respeto al imperio de la ley que llegó al absurdo de adoptar una forma republicana al estilo occidental con Parlamento, Poder Judicial y Poder Legislativo, válidos solo en las zonas contraladas por las armas mambisas, es decir, un sueño irrealizable que se mostró ineficaz para dirigir la guerra y unir al país en un período donde todavía se estaba forjando na nación.

Carlos Manuel de Céspedes, el iniciador de nuestra gesta independentista nombrado en Guáimaro primer Presidente de la República en Armas, se opuso a tal institución, porque él consideraba que la autoridad no debía estar dividida y la unidad de mando era el camino más acertado para hacer la Revolución. “Primero hay que hacer la guerra, decía, la República vendrá después”. El tiempo y los hechos le dieron la razón.

José Martí describió ese drama así: “La Cámara ansiosa de gloria, pura, pero inoportuna, hacía leyes de educación y agricultura, cuando el único arado era el machete; la batalla, la escuela; la tinta, la sangre”. Al describir la pugna entre Céspedes y la Cámara de Representantes señaló: “Él tenía un fin rápido único, la independencia de la patria. La Cámara tenía otro, lo que será el país después de la guerra”

De ahí que al crear el Partido Revolucionario Cubano el 10 de abril de 1892, Martí tomó a experiencia de la guerra grande y concibió una organización para unir las voluntades de todos los cubanos dispuestos a luchar por la independencia, considerando que dirigir la contienda con criterio político era la única forma de ganar la guerra, y que la dirección de la misma debía ser unificada, teniendo como máximo representante al Partido.

A la luz de más de un siglo transcurrido, la Asamblea de Guáimaro que creó la República en Armas y la fundación de Partido Revolucionario Cubano, podemos verlo hoy como ejemplo de lo que NO DEBE Y DEBE HACERSE por un pueblo en revolución.

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