Constitución y trabajo por cuenta propia

Santiago de Cuba,  17 de mar.- Hay una tendencia tan fuerte como razonable de cuestionar la reiteración cansona de  los mismos temas y enfoques, de repetir lo mismo hasta el cansancio y provocar, aunque las intenciones sean loables, ese fenómeno  que los especialistas llaman saturación y que tanto daña a las especialidades comunicativas, la publicidad es el caso másevidente. Mas, hay temas recurrentes que no podemos obviar y eso nos obliga a hacerlo con la máxima creatividad a nuestro alcance.

Uno de estos temas imprescindibles es  la aprobación de la nueva Carta Magna, aprobada por la gran mayoría de los cubanos –el 87 por ciento votó por el sí- en un proceso de  análisis, «dialógico y transparente. Los santiagueros votamos masivamente  y dijimos sí por el país, por la Revolución y por nosotros mismos.

Ahora viene la etapa  donde hay que plasmar las nuevas leyes y cumplirlas. Aunque en este proceso de codificación el protagonismo corresponde a los especialistas, por su trascendencia nos compete a todos. Uno de los problemas sobre los que hay preocupaciones es el referido al trabajo por cuenta propia, la aprobación de  las nuevas formas de propiedad no estatal, aunque la estatal  sea la fundamental.

El periodista Ricardo Ronquillo, en «Hablando claro», afirmaba que venimos de un estado omnipresente, el mismo que en 1968 suprimió los negocios privados y comenzó a tener una posición abrumadora en toda la actividad económica del país. Algunos opinan que fue una mala decisión. ¿Fue un error? Yo no lo creo; fue una respuesta    a una situación contextual que ha cambiado radicalmente y  supone otra mentalidad.

Hoy sabemos, y ya lo adelantaba alguien tan claro como Carlos Rafael Rodríguez,  que puede coexistir la convivencia entre diferentes formas de propiedad; y la realidad actual, la testaruda realidad lo confirma; aunque haya quienes no acaben de entender  y por las más diversas razones  prefieren quedarse anclados en el pasado o simplemente no pueden levantar anclas.

El nuevo camino no es sencillo, como los grandes problemas que han obligado al país  a  reinventarse, en un constante aprendizaje,  como nos enseñó Fidel Castro Ruz,  el Líder Histórico de la Revolución Cubana. Eso nos enseñó en disimiles ocasiones, ante  contextos muy complejos y cambiantes.

El trabajo por cuenta propia gana espacio y debe asumirse  como una relación de complementariedad, tiene iguales derechos, posibilidades y deberes similares a otras formas productivas, como establece la Constitución de la República de Cuba que acabamos de aprobar y  que plantea cambios significativos sin que ello implique, de ningún modo volver al capitalismo, quienes lo han intentado han tenido tiempo suficiente  para aarrepetirse.

Ahora, creemos, lo más importante es  legislar y actuar sin mecanicismos, sin  burocratismo, sin empezar por poner trabajas que puedan malograr un proyecto que tiene todas las oportunidades para convencer a la sociedad si se ejecuta con rigor y ética. Lo esencial para esta actividad y para cualquier otra es el respeto a la ley.

El maestro Luis Sexto se preguntaba: ¿qué es  peor producir o carecer?, y la respuesta parece obvia, hay que producir, aprovechar las oportunidades, ganarse la confianza de la sociedad, conservar los valores y respetar las leyes, creo que por este rumbo  anda la médula del asunto.

Por Osmar Álvarez Clavel

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