Continúa estrategia antivectorial contra el Aedes aegypti

Aunque no puede hablarse de una situación favorable en la reducción del índice de infestación del Aedes aegypti en Santiago de Cuba, la estrategia seguida en los últimos meses para la lucha antivectorial tiene un impacto positivo, a juicio de las autoridades de Salud en el territorio.

Francisco Fabré Navarrete, jefe del departamento de Control de vectores del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, dijo a Sierra Maestra que solo tres de los nueve municipios presentan alto riesgo, aunque ninguno registra transmisión de arbovirosis.

“Palma Soriano, San Luis y Santiago de Cuba son los territorios con mayor índice de infestación del mosquito; sin embargo, la reactividad se mantiene en niveles bajos, cercanos al propósito provincial.

“Continuamos la estrategia de tratamiento intensivo en más de 400 manzanas estratificadas -en las cuales se han detectado reiteradamente focos del Aedes aegypti o existen condiciones ambientales para su proliferación, además de las que tienen casos sospechosos-, y esto ha permitido una disminución de la focalidad y de las atenciones médicas por síndrome febril inespecífico”, comentó el experto.

  Las intervenciones de vigilancia y lucha antivectorial se han concentrado en los últimos meses en la fumigación de viviendas, instituciones y otros inmuebles de las manzanas de alto riesgo. Asimismo, se aplican larvicidas en los depósitos de agua de las viviendas.

Si bien no se trata de procedimientos nuevos, explicó Fabré Navarrete que al dirigir las acciones  intencionadamente a las comunidades de mayor complejidad, se hace más efectivo el trabajo. No obstante, afirmó que la baja percepción de riesgo de buena parte de la población -sumada a dificultades organizativas que lastran la supresión de microbasurales, salideros y obstrucciones- constituye hoy el principal obstáculo para la reducción del mosquito.

Finalmente, el directivo recordó que el agente transmisor de arbovirosis como dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla es un mosquito que desarrolla su ciclo vital en asentamientos humanos. Tiene sus criaderos en recipientes con agua (floreros, bebederos de animales, tanques, etc.) y en desechos que puedan acumularla.

De ahí el llamado a realizar el autofocal familiar y laboral para identificar y eliminar posibles focos del vector.

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