Covid-19, el “punto de giro” en un hospital

“Buenos días, señora… ¿Usted tiene tos, fiebre, falta de aire o algún otro síntoma respiratorio?” fueron las primeras palabras que escuché al entrar por una de las pocas puertas abiertas al público en el Hospital Clínico Quirúrgico Docente Saturnino Lora de Santiago de Cuba. No hay que ser un experto para percibir que la reducción de las vías de acceso al inmueble, la pesquisa que tan amablemente realiza la enfermera y los anuncios de la suspensión de las visitas, son señales de cambio en la vida intrahospitalaria para prevenir el contagio de la Covid-19.

La adopción de restricciones a la circulación de personas y la implementación de nuevos protocolos médicos y de bioseguridad han transformado lo que solía ser este hospital. Para el Dr. Lázaro Rodríguez Román, un profesional que lleva varios años al frente de la subdirección de Asistencia Médica de la institución, las transformaciones operadas a partir de la contingencia sanitaria, constituyen una experiencia única y todo un desafío.

“Durante la primera etapa de transmisión autóctona limitada de la Covid-19 que se produjo en este territorio desde el mes de marzo hasta abril, nuestro centro tuvo que asumir la atención a los pacientes con infecciones respiratorias agudas, a partir de la estrategia provincial de enfrentamiento a la epidemia.

“Fue algo totalmente nuevo, una tarea muy compleja, que enfrentamos con mayor o menor dificultad, pero lo hicimos; y lo más importante es que las experiencias adquiridas en ese momento nos han preparado para la etapa actual.

“Este es uno de los hospitales escogidos para la atención a pacientes con manifestaciones clínicas respiratorias que sugieran la infección por coronavirus, si continúa complejizándose la situación epidemiológica de la provincia. Y podemos decir que estamos en mejores condiciones para cumplir esta misión”, afirmó el galeno.

Lo que él define como una “mejor preparación”, se sustenta en el hecho de contar con personal capacitado, entrenado para trabajar en situaciones de alto riesgo epidemiológico, y en modificaciones realizadas en el área de hospitalización, que permitirían una mayor adherencia a los protocolos y calidad de la actividad asistencial.

Además de la vigilancia permanente del cumplimiento de medidas higiénico-sanitarias como el lavado y desinfección de las manos y la suela del calzado; y la obligatoriedad del uso del nasobuco; se estableció el cierre de 10 de las 14 puertas de acceso al Hospital.

En las cuatro que permanecen abiertas, se realiza la pesquisa de manifestaciones clínicas respiratorias, fiebre u otros síntomas sugestivos de la Covid-19, a los trabajadores del centro, los estudiantes de carreras de la Salud y demás personal que acude a la institución. También en las salas se pesquisa a los ingresados y acompañantes.

“Esto nos permite tener el control diariamente del personal que entra al Hospital y detectar cualquier caso sospechoso de la enfermedad”, puntualizó Rodríguez Román.

Según el directivo, otra de las acciones importantes ha sido la creación de un área del servicio de Medicina Interna con tres salas cerradas en las que se atiende a los pacientes con manifestaciones clínicas respiratorias.

“En estas salas se trabaja bajo estrictos controles de bioseguridad. El personal tiene todos los medios de protección porque se trata de pacientes con un alto riesgo; aunque hasta el momento, los PCR-RT practicados a estas personas han resultado negativos”, dijo.

Una de las medidas que más llama la atención de la población santiaguera por estos días es el aislamiento de los pacientes con enfermedad renal crónica que requieren el servicio de Hemodiálisis.
“Los nefróticos son muy vulnerables frente a la Covid-19 y en días alternos tienen que trasladarse en taxi (eso está bien organizado) hacia nuestra institución. Sin embargo, están expuestos en su comunidad a contraer la enfermedad. Por eso se decidió ponerlos en aislamiento en Villa Trópico y traerlos a hacerse la hemodiálisis al hospital.

“En este lugar se mantiene la pesquisa de síntomas respiratorios, fiebre y otras manifestaciones de enfermedad transmisible y también se les hace el PCR-RT, como al resto de los pacientes de alto riesgo”, afirmó el doctor.

La capacitación del personal médico y no médico sobre los modos de actuación en cada área y servicio, y las medidas de bioseguridad son la base del trabajo de prevención que realiza el Hospital Provincial. La experiencia indica que en los centros de Salud donde han ocurrido contagios de la Covid-19 se han violado protocolos. De ahí la exigencia que prevalece en esa institución.

Aunque quedan fuera de estas líneas otras acciones organizativas para mejorar la capacidad de respuesta del “Saturnino Lora” a la contingencia epidemiológica que afronta Santiago de Cuba, valga destacar los esfuerzos que realiza el colectivo para sostener la actividad asistencial, la docencia y las investigaciones en un ambiente diferente y más seguro.

La Covid-19 ha marcado un punto de giro, un antes y un después en el que -afortunadamente- esta institución está dando muestras de una mayor organización y protección de sus beneficiarios.

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