Crónica de la queja

Santiago de Cuba, 30 de ene. – Nadie sabe su edad, pero se conoce que es muy antigua. Está registrada como una actitud, una manera de afrontar la realidad o huir de ella, no como un oficio, posibilidad nada desdeñable si tenemos en cuenta su diversidad y frecuencia; incluso podría elaborarse una tipología del quejoso en la cual habría que considerar a loshabituales y a los ocasionales, cuyas razones y compartimientos suelen ser diferentes. Así tenemos a quienes se quejan por hábito, por imitar a otros, para dañar a alguien y los quejosos por vocación. La masa dequejosos es significativa: además de los habituales estamos los coyunturales ¿Quién que se sienta humano no se ha quejado alguna vez?

Sobre la inutilidad de la queja se podría escribirse un tratado. Hay quejas que irritan, que cansan y otras tan anodinas que no causan ningún efecto salvo para el quejoso que aparentemente se libra de algún entuerto con solo expresarlo. Mas hay un tipo de queja que debe ser atendida con prioridad, me refiero a las que denunciansituaciones que debemos afrontar para mejorar el maltrecho mundo en que vivimos.  Hay incluso una teoría sobre la calidad que magnífica la queja. Su lema es: “Pídale a sus clientes que se quejen”. Imaginen que sucedería si nos guiamos por ese eslogan.  Afortunadamente esta teoría es poco conocida.

En una casa santiaguera, pequeña y limpia, hay una mujer parecida a su casa. Esa mujer es única. Es buena por decisión propia y exhibe sus bondades, las el cuerpo y la del alma sin recato, tal vez porque las desconoce. Su único defecto, alguno debería tener, es la práctica de su deporte favorito: pelear, que constituye una forma superior de la queja.  Pelea a cualquier hora: en las mañanas cuando nos despertamos, en la tarde cuando regreso del trabajo y sobre todo en las noches cuando llego tarde.

Pelea cualquier día: el lunes porque comienza la semana, el jueves porque la semana no se decide a concluir y el domingo porque la semana se acaba y mañana será lunes. Pelea con independencia del mes, en enero porque empieza el año, en julio porque el año se complica con los carnavales y las celebraciones, en diciembre porque, finalmente, el año se acaba. Y los más complicado, de cuando en cuando interrumpe su discurso y realiza preguntas para cerciorase de la calidad de la escucha.

Pelea con un desdén ejemplar por las fechas patrias y aun las internacionales. Pelea el primero de mayo, porque hay demasiada gentes bullangueras en las calles. No perdona ni el día de la mujer, ni el día de la lucha contra la homofobia, que la tiene sin cuidado, ni el de la liberación definitiva, ni el cumpleaños de la ciudad, ni el de la consagración de la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba, pues desconfía de los devotos de última hora.

Esta tarde te recrimina por llegar sin avisar muy tarde para el almuerzo y muy temprano para la comida y va a abandonar la costura cuando le pides que  siga en su tarea, le informa que almorzaste  frugalmente y que mástarde  vas a cumplir con unos amigos: te hicieron una invitación imposible de soslayar. En el cuarto, seleccionas la ropa, un buen baño y todo resuelto. Mientras te vistes piensaen los científicos cubanos tan imaginativos y eficientes que no acaban de inventar algo contra la queja, alguna pastilla milagrosa; piensa en un mundo sinmujeres, pero te arrepientes de inmediato de tan descabellado pensamiento y sales a la calle.

Tal vez lo que diga no sea muy edificante, pero la mentira no es mi fuerte; es, como diría mi abuela, mas peorocultar las cosas que decirlas aunque decirlas duela, eso afirmaba con la tranquilidad de su experiencia. Creo en el diálogo para solucionar problemas y para sentirnos más libres. No concibo el matrimonio como lo interpreta Wimpi para quien si patrimonio es un conjunto de bienes, matrimonio es un conjunto de males. Creo lo contrario y estoy dispuesto a defenderlo, con todas las energías que logre acopiar, aunque al final la vida diga lo contrario.

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