Constitución Cubana de 1901 (I)

Las constituciones (…) fueron, para los cubanos como el escudo, la bandera y el himno de Bayamo, un símbolo de nación libre.  Don Fernando Ortiz

Santiago de Cuba, 6 de feb.- Durante los últimos 200 años Cuba ha sido un país propicio a las constituciones políticas. Si descartamos las dos leyes españolas de 1812 y 1876, que algunos períodos del siglo XIX estuvieron vigentes en la colonia, gobernada de manera autoritaria, fueron varios los textos de carácter general que trataron de ordenar jurídicamente la vida y los actos de los cubanos durante su larga lucha contra la metrópoli.

Cuatro fueron las constituciones mambisas, hijas del liberalismo decimonónico y la lucha anticolonial: la fundacional y civilista de Guáimaro, 1869; la breve y práctica de Baraguá. 1878; la equilibrada de Jimaguayú, 1895 y la técnicamente más elaborada de La Yaya, 1897 que estuvieron vigentes en los territorios liberados por el Ejército Libertador y regularon el derecho de la República de Cuba en Armas.

En los inicios del período de la intervención, en 1898, Cuba presentaba una extraña situación jurídica, al coincidir en el mismo país varias legislaciones: la Constitución de La Yaya en el territorio ocupado por los mambises; la constitución autonómica otorgada por España, en los lugares donde quedaban tropas españolas; las órdenes militares de John R. Brooke en La Habana y la constitución provisional promulgada por el gobernador de Santiago de Cuba, Leonardo Wood.

Fue el propio Wood, ya en funciones del Gobernador Militar de Cuba desde el 20 de diciembre de 1899, quien maniobró con los representantes del mambisado y los sectores políticos de la burguesía insular para promover la creación de una Asamblea Constituyente, encargada de redactar la futura constitución de la República independiente, una vez que las autoridades norteamericanas decidieron que no sería la anexión ni el protectorado las vías para mantener el control sobre la Isla, sino la implementación de un modelo neocolonial que denominaron eufemísticamente “el experimento cubano”.

El 5 de noviembre de 1900, Leonardo Wood dejó inauguradas las sesiones de la Asamblea Constituyente, elegida bajo las normas de la ley electoral del gobierno interventor, profundamente restrictiva, pues solo permitió votar a los varones mayores de 21 años, alfabetizados y propietarios de bienes por un valor de 250 pesos oro, aunque no pudo impedir el voto de los miembros del Ejército Libertador.

Por: Armando A. Céspedes.

 

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