El Rey de la Guaracha

Fue sin dudas el desparecido “Dúo Cubano” de Chelito y la Rosa los mayores propulsores de la obra de Benito Antonio Fernández Ortiz, más conocido como Ñico Saquito, nacido el 17 de enero de 1902 en Santiago de Cuba.

En la calle E entre segunda y tercera del reparto sueño Chelito mantenía un museo de discos de vinilo en todas las paredes de su gran casona, allí conocí al bardo compositor de cuidadito compay gallo y de las mas reciente de sus composiciones extraída de sus últimos momentos de vida hoy popularizada por el septeto Ecos del Tivolí: “La abeja Reina”.

Contaba el gran conversador que fue Benito que a los 15 años se sintió atraído por eso de escribir y poner melodías de canciones y se determino por ser trovador, de ese modo dijo adiós a los que el también consideró de sus gran des pasiones y en la que era muy bueno de verdad: el juego de beisbol.

Entre risas y tazas de café volvió a repetir la anécdota de su especial sobrenombre; Empinaba el sorbo de café, elevaba la taza y comentaba , “no se me iba una en el “centerfil” y por eso me gritaban atrápala saquito porque había que ver mi habilidad para atrapar bolas como pelotero, pero al final dominó la música.

En 1920, creó su propio grupo y con el se unió al Cuarteto Castillo para hacer giras a lo largo de la isla. Luego de culminar con esos compromisos, regresa a Santiago y funda Los Guaracheros de Oriente ahora con pretensiones internacionales, con ellos realizó presentaciones en Cuba, Puerto Rico y Venezuela eso fue allá por la década del 50 porque en los años 60 regresa a Cuba.

En 1936 el Trío Matamoros grabó su tema “Compay Gallo”, que le ha dado la vuelta al mundo. Un año después el propio Ñico fundó el trío Compay Gallo, grabando temas como Un domingo en el batey y Saca la jabita, que fueron incluidas por Gonzalo Roig en el filme Romance del Palmar.

La Bodeguita del Medio fue como su casa. Allí debieron escucharlo Hemingway y Errol Flyn, María Félix y Agustín Lara, Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Los Panchos fueron de los primeros artistas extranjeros en grabar sus temas.

La música de Ñico Saquito forma parte de los repertorios de infinidad de agrupaciones y artistas y de varias generaciones de cubanos, de caribeños, de latinoamericanos sobre todo de luminarias internacionales y grandes intérpretes como Benny Moré, Compay Segundo, el Septeto Ignacio Piñeiro, Cheo Feliciano, Oscar D´ León, por sólo citar algunos de ellos. Numerosas películas del cine latinoamericano cuentan con sus obras en sus bandas sonoras.

El mejor guarachero del mundo: Ñico Saquito, el más grande cultor de la guaracha cubana.

Benito Antonio Fernández es el nombre de este maravilloso compositor de piezas musicales donde la picardía y la broma cubanas son la esencia lírica de sus letras.

En sus canciones Ñico Saquito nos estampa el paisaje de un barrio popular por medio de los apodos o motes y la ironía que muchas veces contienen, personajes típicos del barrio o situaciones que todos conocen sin hacer referencia directa a estas es en verdad un mago en el doble sentido refinado y culto

También encierran sus temas la denuncia social y revela las alegrías del pueblo que día a día construye su futuro. Es Benito Antonio Fernández Ortiz, de los compositores mas contagiosos de todos los tiempos y su música llega a tararearse inconscientemente.

La mayoría de sus composiciones son guarachas con letras ingeniosas y picantes sobre la vida personal o eventos comunes. Una de sus composiciones más famosas es la guajira Al vaivén de mi carreta, una balada sentimental de la vida en el campo y de las dificultades de la vida campesina. Otras de sus canciones más conocidas son Cuidado, compay gallo, María Christina me quiere gobernar y Adiós compay gato. Nico parecía coleccionar apodos.

Saquito, El guarachero de Oriente (por ser el líder de la banda) y Compay Gato (por su canción Adiós compay gato).Durante los 1960’s se presentó en el famoso restaurant de la Habana Vieja La Bodeguita del Medio.En 1982 grabó para la Egrem con los grupos Cuarteto Patria y El Duo Cubano. Este disco terminó convirtiéndose en un homenaje póstumo.

Cada hombre se ha cruzado, allá por los caminos, ríos, parques y rincones de su infancia, con cierto número de canciones que lo acompañarán durante toda la vida y cuyo poder de evocación enmarcará para siempre vivencias, acontecimientos, paisajes, que, de este modo irán integrando en su memoria una de las imágenes posibles, a la vez impalpables y reales, del país donde le fue dado crecer.

Escrito por Santiago Carnago

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