José de la Luz y Caballero, el “Silencioso fundador”

Considerado educador por excelencia y formador de conciencias, José de la luz y Caballero engrandeció el sentido de la nacionalidad cubana. De su persona alguna vez dijo Martí del “silencioso fundador que era, el pensador de ideas profundas”.

José Cipriano de la Luz y Caballero nace el 11 de julio de 1800 en la Habana, Cuba. Fue un extraordinario filósofo y educador Cubano. Aunque la familia poseía riquezas económicas José de la Luz se crió en un ambiente humilde y de disciplina severa.

A los 7 años de edad queda huérfano y su tío José Agustín Caballero, profesor del Seminario de San Carlos y San Ambrosio se hizo cargo de su educación, abriéndole matricula en el convento de San Francisco donde estudió latín y filosofía. En respeto a a su tutor comenzó la carrera eclesiástica. Llegó a recibir órdenes menores hasta ingresar en el seminario de San Carlos; sin embargo, en 1821 se apartó de la carrera sacerdotal y se alejó por completo de la religión católica, sobre todo por razones filosóficas y científicas.

En este mismo colegio se graduó de bachiller en leyes. Allí conoció a su mentor Félix Varela y Morales, quien comenzó a despertar en él el espíritu científico renovador del siglo XVIII Europeo.

Llegó también a dominar idiomas como el inglés, francés, italiano y alemán, haciendo más notable aún su vasta cultura. En 1824 se convierte en director de la Cátedra de Filosofía del Seminario de San Carlos y de inmediato comenzó a aplicar a fondo los conocimientos e ideas de su maestro, Félix Varela, así se convierte en paradigma para la intelectualidad criolla del siglo XIX, por su labor como educador, referente pedagógico para futuras generaciones.

De Luz y Caballero realiza un viaje de trabajo por Estados Unidos y Europa con aprovecho del tiempo y las oportunidades estudió Química, visitó bibliotecas universitarias y colegios, donde se ensayaban nuevos sistemas pedagógicos y concertó relaciones de amistad con grandes personalidades del mundo cultural y científico, como los historiadores Ticknor y Prescott, el poeta Longfellow o Washington Irving, Gay Lussac y Alejandro Dumas.

Visitó a Alejandro de Humboldt, que le propuso crear un observatorio magnético en La Habana. En 1830 publicó en París su traducción de Viaje por Egipto y Siria (1788), del conde de Volney.

Al regresar a La Habana en 1831, fue nombrado director literario del colegio de San Cristóbal, que utilizaba el método de enseñanza lancasteriano y donde comenzó a introducir los conocimientos adquiridos.

Entre 1831 y 1842 se desarrolló la etapa más fructífera de la vida de José de la Luz y Caballero, fueron tiempos en los que escribió numerosos ensayos que aparecieron en las principales publicaciones de la isla, revelándose como impulsor de la modernidad cultural en Cuba.

El destacado pedagogo cubano desatada la polémica filosófica contra el eclecticismo, un debate que contrapuso a partidarios de la filosofía sensualista de Victor Cousin en franca oposición con personajes como Del Monte o los hermanos González del Valle; Se erigía con una ideología totalitaria contraria al reformismo progresista y que le llevó a hacer propuestas tan radicales como el sufragio universal, igualitario entre hombres y mujeres, o vivir abiertamente en contra del sistema esclavista.

Fue el colegio de El Salvador, quien permite la evidencia de todas sus aspiraciones. Allí en sus aulas, puso en práctica sus teorías pedagógicas y que cada año acogía a varias decenas de alumnos sin recursos, junto a los niños de familias acomodadas.

Entre su metodología cabe acentuar su idea de reorganizar la enseñanza de abajo para arriba y ponerla en manos de todas las capas sociales, para José de la Luz era necesario aumentar la calidad de la enseñanza, modernizando los planes de estudio. Era urgente para el maestro que se incluyeran asignaturas más adecuadas a las características del país, preparando así para la vida a los futuros ciudadanos. Aplicar una mayor exigencia a los docentes desarrollando el espíritu de investigación durante la enseñanza primaria procurando descubrir la vocación y capacidades de cada niño.

Por último, para José de la Luz y Caballero la educación debía contribuir a elevar el sentimiento patriótico frente al sistema colonial. El colegio fue su casa y dentro de el murió la mañana del 22 Junio 1862.

Colaboración de Santiago Carnago

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