La Marímbula

¿Cuanto nos trajo el África bondadosa de cuero y tambor, cuanto de sabores y ritmos, cuanto de folclor?, nombres melódicos que se insertan en el arco-iris de sonidos que de tan lejano llegan y tan cercanos quedan.

Sus tambores mayores, esos de sonidos graves pero de un solo tono, podrían ser remplazados por el aire de los pulmones que pulsando la botija se abre y cierra a la mano en notas diversas, pero llega la Marímbula.

Es la Marímbula, el más cómodo de los instrumentos para el cansancio del músico, pues la puede tocar sentado sobre ella misma, se habla de ejecutores que la usan indistintamente como Marímbula en sus flejes y percusión golpeando con el puño los maderos de la tapa trasera

De sonido grave es la Marímbula por la naturaleza de sus sonidos, nadie podría asegurar que entra por nuestra región Santiaguera o Guantanamera, pero tampoco nadie lo descarta, pues el Changüi y el son montuno sobre todo son sus principales utilitarios

La Marímbula, es un cajón de madera que entrega su sonido al pulsar las láminas que se ejecutan a ritmo con la yema de unos dedos duros y agrietados, porque el esfuerzo es férreo como el corazón de sus canciones.

Tan africana es la Marímbula como la negritud de sus ancestros y tan variadas en sus formas que no hay línea que las compare: Solo es un cajón que de cuadrado a rectangular, de paralelepípedo a cono-triangular y no tiene, sino el gusto de quien lo confecciona.

En una de las tapas, regularmente la que se dirige al frente, se le hace una perforación, circular, cuadrada, rectangular con el único fin de convertir aquellas cuatro paredes de madera en una caja de resonancia.

 Un poco más abajo de esa perforación se colocan las laminillas de metal que alguna vez pudieron ser cuerdas de los enormes relojes que acompañaron a los colonizadores y luego hojas de machetes y cuchillos en desuso.

Lo interesante es que las distancia deben variar, flejes más largos y más cortos y con ello lograr las aproximaciones de notas que son necesarias para ayudar a la armonía de las canciones que se interpretan.

Como ya insinuamos anteriormente en los grupos que interpretan el son  el uso de la Marímbula fue muy extendido, sustituyendo a la botija o botijuela que eran recipientes de barro utilizado por los negros esclavos para llevar el agua fresca a los cortes de caña.

Es el antecesor por antonomasia del contrabajo, al principio contaba con cuatro flejes de mayor a menor o sea de lo más grave a lo algo más agudo, luego se fueron ampliando sus posibilidades tímbrica hasta llegar a poner 7 flejes: Uno por cada nota natural.

Como su afinación es aproximada, los sostenidos y bemoles de sus notas  no le son de tanta importancia para la música en tónica y dominante que acompaña al son primario de los montes cubanos.

No es marimba la que es percutida con baquetas y tiene la gama de sonidos de un piano , es Marímbula antecesora del bajo y fiel amiga del son cubano que indiscutiblemente nace en Santiago de Cuba.  

Texto Santiago Carnago

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