Postales de una ciudad de hermanos

Por la naturaleza de la página preferimos hablar de autores santiagueros por nacimiento y por adopción o a creadores que escribieron sobre la ciudad, como Guillermo Vidal (Las Tunas, 1952-2004), uno de los narradores cubanos más significativos de fines del siglo pasado e inicio del presente. Algunas de sus narraciones -entre ellas La saga del perseguido, (Premio Alejo Carpentier 2003)-,se desarrollan en Santiago de Cuba, espacio donde estudió y se formó como escritor. Alberto Garrido representa el polo opuesto: santiaguero, poeta y narrador precoz formado en el taller literario de la ciudad, desde que concluyó los estudios universitarios vive en Las Tunas. Garrido hombre cordial y humilde es Premio Casa de las Américas.

Y:¿Qué sucede con Juan Morales Agüero? (Manatí, Las Tunas, 1955) ¿Por qué escogimos su libro Postales tuneras“ para esta reseña. Hay razones relacionadas con el autor y el libro. Morales se licenció en Periodismo (1993) en la Universidad e Oriente, institución que le entregó en 2009 el título de Master en Comunicaciòn Social. Quíera como todos nosotros: por su identificación con la Ciudad Héroe lo consideramos santiaguero. Desde hace más de una década es corresponsal del periódico Juventud Rebelde en las Tunas ciudad que lo ha distinguido con múltiples premios y sobre todo con el afecto de su gente afectuosa. Tengo muchaspruebas de ese afecto de la corriente de amistad que fluye con naturalidad entre los comunicadores tuneros y santiagueros.

Para ratificar las razones señaladas en “Postales tuneras” (2009) varios de los personajes son santiagueros por nacimiento como Radamès Soto Salcedo sobrino-biznieto de Antonio Maceo, el Titán de Bronce (”La rama tunera de Maceo”) o por adopción como el doctor VázquezFernández, profesor de cirugía de la Universidad de Oriente quien no dudó en ir a auxiliar a las siamesas tuneras Maylin y MayelìnTéllez (“Las siamesas tuneras”) que nacieron unidas por el abdomen y fueron separadas quirúrgicamente el 27 de diciembre de 1973, en el Hospital Lenin de Holguín. La operación, la primera de su tipo enLatinoamérica, fue un éxito rotundo de la medicina cubana. El doctor VázquezFernándezlideró el equipomédico.

El libro está poblado por los personajes más disimiles: en unos casos ellos mismos cuentan sus historias, en otros el periodista las reconstruye creadoramente. En este segundo caso se hayan el médicotunero JoséFernándezradicado en la capital (“El último cubano que perdió con Capablanca”) o Héctor Despaigne Guillén, un negro humilde cuyo corazón fue trasplantado en el hospitalcapitalino Hermanos Amejeiras, en marzo de 1986 (“Este ajeno corazón mío”) o el mismísimo Che Guevara, quien uso en Tunas por vez primera laboina que lo identificaría para siempre (“La boina tunera del Che”).

En “Parejas para la eternidad”, personajes históricos se presentan juntos. Entre las parejas están Brígida Zaldívar y su esposo, el general Vicente Garcia, quienes combatieron juntos en la Guerra de los Diez Años. Tomasa Varona y su esposo Francisco Muñoz, general y poeta santiaguero, incorporados a la misma contienda para sufrirla juntos. Iria Mayoy Charles Peiso, un francés que llegó a Cuba tras el fracaso de la Comuna de París y se convirtió en agente de la contrainteligencia mambisa; ambos fueron muertos por los españoles. Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, el Cucalambè e Isabel Rodriguez, la mujer inspiradora de sus versos y Marina Zaldívar y Enrique Pérez, quienes ganaron fama en todo el país con la caldosa, una receta a base de viandas y carnes: Kike y Marina devinieron embajadores culinarios del plato tunero por excelencia.

La mayoría de los personajes entrevistados son gente de pueblo y aparecen en postales como “El caballero de las Tunas” , “Emperadores del brillo” y en tres personajes insólitos Petra Almaguer, la primera mujer que recibió el título de Heroína Nacional de la Zafra (“La Reina cubana de la Mocha”); Cipriano Almaguer, un tunero de 75 años, un coterráneo a quien el periodista encontró en una aldea indígena perdida de la selva del Quiché, en Guatemala (“Sorpresas del horóscopo”) y un personaje que parece extraído de una novela Juan EmilioSánchez (“Sepulturero mayor”), un hombre enamorado de su trabajo que no piensa jubilarse porque “ los sepultureros tenemos el honor de que nos entierren en nuestro propio centro de trabajo. Eso no pasa en otros sectores. Y también podemos decirle a la gente: mi trabajo es usted.¡Ahísí que no falla el cartelito”.

Junto con los personajes están las extravagancias de la naturaleza: animales con peculiaridades que desafían la lógica, árboles y construcciones que parecen de otro planeta, curiosidades de todo tipo, verdaderas postales como la construcción del primer pedraplén cubano (“El pionero de los pedraplenes”) o tradiciones raras como la de conducir en tren al camposanto a muertosy familiares (“Ferrofunerales”). También hay episodios que reconstruyen la historia para restablecer la verdad, por ejemplo sobre la primera celebración del Día de las madres en Cuba que no fue en Santiago de las Vegas sinoen Tunas (“Primero fue en Puerto Padre”).

Postales tuneras es un libro escrito dese el periodismo de creación, entretenido, irónico, siempre convincente, aun cuando se trata de investigaciones exhaustivas que el periodista asume con la acuciosa pupila del historiador. Libro de estilo personal, constituye una lección, en especial para los jóvenes periodistas, pues recuerda que junto al periodismo que muere con el día, hay otro que se afianza y trasciende, que no hay que desesperarse sinoponer a buen recaudo lo mejor de lo que se escribe, por si en algún momento decidimos retomarlo para compilarlo aprovechando las ventajas que el tiempo ofrece. Ustedes pueden comprobar lo que digo: en la libreríasantiaguera Amado Ramón, en la mismísima Enramadas, hay Postales tuneras.

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