Cubanas en la historia que enaltecen a las de hoy

Santiago de Cuba, 2 de oct. – Existe una selecta lista de mujeres en la historia de Cuba que enorgullecen a la generación de hoy porque, en las difíciles condiciones que les tocó vivir y actuar,hicieron sentir sus criterios para abogar y defender la emancipación y participación plenas de la mujer.

Una de las más renombradas es Ana Betancourt de Mora (14/1/1833-7/2/1901) precursora del discurso de emancipación de las mujeres en las guerras de independencia y protagonista de la primera acción conocida, hasta el momento, de reclamo de la igualdad de derecho por la mujer cubana.

Betancourt alzó su voz en la Asamblea Constituyente de Guáimaro, en 1869,  para reclamar los derechos ciudadanos de las mujeres, como parte de la República Independiente que se aspiraba a construir.

También se ocupó de otros afanes no menos enaltecedores, cuando junto a su esposo, Ignacio Mora, fue editora del periódico El Mambí, publicación clandestina dedicada  a promover las ideas independentistas.

Otra cubana de armas tomar en aquellos tiempos fue Emilia Casanova (18/1/1832-4/3/1897), una patriota y destacada activista a favor de la soberanía de la nación.

Fundadora de la Liga de las Hijas de Cuba, una de las primeras sociedades feministas de carácter político creadas en la emigración, con el fin de recolectar fondos para la lucha insurreccional y socorrer heridos y enfermos del Ejercito Libertador.

Emilia Casanova desarrolló entre los años 1869 y 1876 una importante labor de propaganda a favor de la independencia  de Cuba desde las páginas del periódico América Latina, editado en Nueva York.

Esta cubana circulaba la publicación por la región en busca de colaboradores para la causa de la isla, anhelos en los que le alimentaba el mismo espíritu de Ana Betancourt.

En el caso de Dulce María Borrero (1/9/1883-15/1/1945) fue una escritora, poetisa, ensayista y feminista  que sobresalió por su activa defensa del derecho de las mujeres a acceder a la cultura, en la mismas condiciones que los hombres.

Resultó colaboradora asidua de los principales rotativos y revistas de su tiempo como Cuba Contemporánea, Revista Cubana, Revista Bimembre Cubana y El Fígaro, además de  fundadora del Club Femenino de Cuba, una de lasorganizaciones feministas  más importantes de la época, el 21 de marzo de 1918.

Miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras desde su fundación en 1910, estuvo al frente de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación en 1935  einstituyó a Asociación Bibliográfica de Cuba en 1937.

Saber de los afanes de mujeres que antecedieron a la generación de hoy en misiones tan nobles y edificantes, impulsa a sus seguidores a hacer suyo ese legado de enseñanza y compromiso.

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