Cuidar la Revolución como la niña de los ojos, un tributo a Fidel

Varias generaciones de cubanos hemos nacido y crecido guiadas por las ideas de que a la Revolución hay que cuidarla como la niña de los ojos, porque de esa manera estamos preservando nuestra propia existencia y la de la nación libre y soberana que nos cobija.

  Ese sentido de pertenencia a un hecho único, suigéneris y tan decisivo en la vida de cada ciudadano de esta heroica isla, se ha enraizado a tal punto en el alma de la gente que hay conciencia en la mayoría de la necesidad de trabajar y luchar por salvaguardarla a toda costa y a todo costo.

  Resulta que nos asiste el privilegio histórico de haber hecho una Revolución más grande que nosotros mismos, que ha enfrentado con la cabeza erguida, sin vulnerar un solo principio, la adversidad y un genocida bloqueo por más de seis décadas, con el mérito adicional de haber edificado una obra grandiosa para beneficio del pueblo.

  Por eso, tenemos una primerísima deuda con los más de 20 mil mártires que ofrendaron su sangre generosa en aras de la libertad definitiva, plena; y también con un pueblo noble y fiel, el principal protagonista de la epopeya que representó la victoria del primero de enero de 1959.

  A fuerza de voluntad y coraje los revolucionarios cubanos han convertido este proceso en invencible e irreversible, convicción fundamentada en la fortaleza política y solidez ideológica de un pueblo heroico y abnegado, capaz de los mayores sacrificios y de responder ante cualquier reclamo.

  Esa tradición de lucha y probado patriotismo debe traducirse en la formación más integral de las nuevas generaciones, a la que tenemos la responsabilidad de inculcar valores para que sepan tomar bien las banderas, defender los principios y la obra conquistada, para darle continuidad a nuestra Revolución.

  Y los santiagueros, siempre dispuestos a aportar en pos del desarrollo, avance y consolidación de la Patria y de su terruño, están hoy convocados por la máxima dirección del país para entregarse de lleno a las tareas y cumplir nuevas misiones en la implementación de la Estrategia de Desarrollo Económica y Social, que implica, sobre todo, hacerle un monumento al trabajo creador, para celebrar dignamente el aniversario 62 de la Revolución.

  Esta batalla que reclama el concurso de todos y que hará culto al buen hacer, no tendrá tregua con lo mal hecho, y sí dará riendas sueltas al ahorro, la calidad de las producciones y los servicios, en resumen la eficiencia económica en su sentido más abarcador, a la par que exigirá obrar con la disciplina y responsabilidad que requiere la etapa de la nueva normalidad para enfrentar y vencer la Covid-19. 

  Seguir enarbolando el orgullo de cuidar como la niña de los ojos esta Revolución más grande que nosotros mismos, será el mejor tributo al invicto y eterno Comandante en Jefe Fidel Castro en el cuarto aniversario de su desaparición física y el 62 de la victoria de enero, de la cual fue su principal artífice.

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