Cuidar nuestro corazón, un mensaje de amor.

Santiago de Cuba, 14 de feb.- Hoy, es 14 de febrero, día de San Valentín, una jornada propicia para hablar del corazón porque cuando se va a la esencia de lo humano, cuando se alude a los sentimientos, cuando de amor se trata…es ese órgano el símbolo por excelencia.

Es precisamente ahí, donde metafóricamente se perciben todas las emociones, siendo el lugar por donde transitan la pasión, la felicidad, el gozo de la vida…pero también tristezas, angustias y decepciones.

Pues sepa usted que hoy la mayor mortalidad en Cuba y el mundo está vinculada a padecimientos cardiovasculares. ¿Por qué? Una respuesta podría ser el incremento de pacientes con hipertensión, diabetes, colesterol alto, el aumento en los índices de personas fumadoras desde edades cada vez mas tempranas y estilos de vida poco saludables, que van desde una alimentación inadecuada hasta el sedentarismo.

Factores de riesgo, que a decir de los especialistas elevan hasta un 25 por ciento la probabilidad de que padezcamos alguna cardiopatía. Mas el ser humano, es una unidad social, biológica y psicológica y si bien es indiscutible que el control de los factores de riesgo coadyuva a la reducción de posibilidades de padecer esta enfermedad, también lo es que el sosiego, el equilibrio emocional y el manejo adecuado de situaciones de conflicto podrían ser efectivos.

Cuidar nuestro corazón es un acto de amor que exige alejarnos en la medida de lo posible del estrés.

No! No le estoy pidiendo un imposible. Todos sabemos que la vida cotidiana esta llena de situaciones que producen ansiedad, igualmente las relaciones de pareja. La incomprensión, la rutina, la mala comunicación, celos y desengaños pueden ser algunos desencadenantes para que en ocasiones las relaciones se pongan tensas, todas, ciertamente situaciones estresantes, pero está en nosotros el modo en que las enfrentamos.

Si nos volvemos irascibles, poco resolvemos y mucho ponemos en peligro, pues aunque usted no lo note a la primera, los estados de ánimo inciden en su salud y aunque luzca poético, dañan el corazón.

Entonces, protéjase, no solo con la necesaria dieta y el ejercicio físico, protéjase también de los disgustos, aléjese de esos problemas cuya solución no esté en sus manos. Despierte con optimismo, practique como diario deporte la risa, propóngase vivir en armonía, cultive el espíritu y siéntase a gusto con su yo interior.

Ámese a sí mismo, lo cual no es una propuesta egoísta, todo lo contrario, pues solo se puede entregar lo que se posee. En este día dedicado al más universal de los sentimientos le comparto ese secreto que con gran sabiduría legara a la humanidad el autor de El Principito:

«Lo esencial es invisible a los ojos, solo se puede ver bien con el corazón», entonces, cuide su corazón para que él le siga mostrando el mejor camino, ése que nos lleva directo y sin escala…hacia el amor.

Por Laritza Moya Rodríguez.

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