Culmina el verano santiaguero

Santiago de Cuba, 29 de ago. – Accedimos a la copiosa  información brindada por los medios de prensa santiagueros sobre el desarrollo de la etapa veraniega: pudimos observar diversas actividades y conversar con varios santiaguerosy con  personas de otros lugares que visitan  la ciudad  para disfrutar de sus atractivos, a unos y otros le solicitamos sus impresiones. Siempre es riesgoso preguntarle a alguien cómo vivió el verano, porque las respuestas suelen tener  un matiz subjetivo que depende de la experiencia del otro, decómo le salieron las cosas;  pero no hay otra manera de saber cómo piensan los demás.

Por las valoraciones recibidas y por los resultados de la observación participante, me atrevo a afirmar que el verano que culmina fue exitoso; se caracterizó por la multiplicidad de opciones y por la participación masiva de la población. La diversidad de alternativas, el buen gusto y la organización, se impusieron. Siempre habrá criterios discordantes, pero eso fue lo que vimos. También  apreciamos el merecido elogio de muchos  al esfuerzo de los héroes anónimos, esos hombres y mujeres que  hacen el verano para que los otros lo disfruten.

En un artículo anterior decíamos que en el modo de vivir el verano hay tendencias dominantes como: tomar vacaciones para concretar proyectos aplazados, viajar a otros sitios o disfrutar  de las ofertas recreativas que la ciudad concibe para la  etapa. Pero, la mayoría de los santiagueros prefieren las actividades en familia, y eso es bueno porque el verano une. Como el repertorio de posibilidades de disfrute durante el periodo estival es tan amplio, permítanme referir solo algunas de ellas.

Julio estuvo muy arriba con actividades masivas como la Jornada de la Cultura Santiaguera, el Festival del Caribe y el Carnaval más famoso de Cuba. En la 39 edición del Festival del Caribe, dedicada este año a Uruguay, participaron más de  500 artistas de  34 países, junto a los grupos portadores del país: fue una auténtica fiesta popular caribeña. El Carnaval santiaguero celebró su 350 cumpleaños con el colorido y la alegría que lo distinguen. Concluyó con una buena noticia: el avance del proyecto para hermanar  el carnaval de Santiago con el de la ciudad chipriota de Limasol.

Muchos santiagueros optaron por ponerse en contacto directo con la naturaleza y fueron a divertirse en playas, ríos o en instalaciones del campismo popular, espacios donde  se puede combatir  en familia el calor agobiante de esta época del año. Otros decidieron visitar lugares históricos o institucionales culturales y deportivas. En las excursiones a estos sitios había numerosas personas de otras partes del país y de otras naciones. No faltaron los santiagueros que aprovecharon el asueto para hermosear sus hogares y divertirse al mismo tiempo.

Las acciones veraniegas fueron diseñadas para todo tipo de personas y de gustos. Algo positivo fue el número de significativo  que unieron  conocimiento y diversión, en particular las dedicadas a los niños; asílo sentimos cuando visitamos el Palacio de pioneros, el Parque de los sueños  o el Ocio Club Casa Blanca. También debemos mencionar las iniciativas de los Joven Club de Computación y Electrónica, especialmente las concebidas para los más jóvenes. Hay que reconocer el desarrollo de las más diversas actividades comunitarias que estimulan la participación de todos.

Menudearon las oportunidades para los aficionados a solazarse  con propuestas culturales como las relacionadas con el cine, el teatro, la música, la pintura o la literatura. Tampoco faltaron los que privilegiaron la programaciónradiotelevisiva. Hubo inconformes con la actuación de Cuba en los Juegos Panamericanos de Lima pues la consideran negativa. A quienes compartan este criterio una recomendación: consultar el artículo publicado por el Sierra Maestra (17-8) donde Jorge Matos realiza un análisis atendible desde el título: “Fuimos por más, pero no había más”.

Culmina el verano y hay quienes se preguntan qué viene después. Un entusiasta dio una respuesta tremenda: después, viene el verano. Coincide con los que opinan que se deben mantenerlas actividades de la programación veraniega. Creo que ese criterio es tan optimista como exagerado. Una cosa es lo que sedesea y otra lo que se puede. El periodo estival implicaconcentrar recursos que no se tienen siempre. Creo que debemos ser  realistas; lo que sería imperdonable es que la ciudad descuidela calidad alcanzada durante las actividades del verano, porque la calidad no tiene fechas.

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