Guillermo Vidal y La saga del perseguido

Para comenzar este artículo podría afirmar que Guillermo Vidal (Las Tunas 1952-2004) es uno de los narradores cubanos más significativos de fines del siglo pasado e inicio del presente. Pero, él no me lo hubiera perdonado. Era tan santiaguero como cualquiera de nosotros.

Varias de sus narraciones se desarrollan en sus espacios preferidos: Santiago de Cuba, donde estudió y se formó como escritor y La Tunas, de la cual no pudo desprenderse a pesar de lo que dijera: “Odio a Las Tunas con la misma intensidad con que la amo. Es como una amante terrible, digo que es el peor lugar del mundo, y me pregunto quién me puso aquí, en un lugar más triste que Comala, pero cuando me alejo, me entra una nostalgia tan grande que hago lo indecible por regresar”.

Sé que hubiera preferido que hablara de La saga del perseguido. Tú mejor libro, le comenté, pero el ripostó tan amable que me dejó sin argumentos. Mas cuando vuelvo sobre el texto insisto porque dentro de su vasta obra narrativa que incluye textos como Los iniciados; Se permuta esta casa; La configuración de la araña. Todos estos libros fueron premiados: era especialista en ganar premios. Publicó otras novelas entre ellas Matarile; Ella es tan sucia como sus ojos y Salsa Paradise.

Para buena parte de la citica La saga es su obra mayor. Coincidimos, por eso propongo hablar de esta novela: La saga del perseguido, (Premio Alejo Carpentier 2003.)

El argumento es convincente: un despiadado azar tuerce la vida de un hombre, un chofer quien en un accidente mata a un muchacho y, asustado, huye. En lo adelante el hijo del chofer, el narrador-niño será quien se encargue de contarnos los avatares de la persecución, la angustias de la familia que teme que lo capturen pues lo buscan por todas partes: hay una recompensa por su cabeza.

La narración avanza junto con la búsquedadel fugitivo, desarrollada en un ambiente donde se revuelven las disfunciones sociales subyacentes, se desarraigan las pasiones humanas, despiertan tanto el oportunismo como la solidaridad.

Como en otros textos de Vidal La saga indaga en el ser humano, en sus conflictos y aunque los hechos ocurren antes de la Revolución estos conflictos tienen ecos en la sociedad actual. Porque en la novela no solo se persigue al fugitivo nos perseguimos nosotros mismos cuando nos ocupamos de buscar culpables portodas partes, de juzgar a los demás y sobreponer estosjuicios a la necesidad éticade intentar reconstruir al ser humano.

La visión crítica del libro que referimos entronca con la visión del mundo de Guillermo Vidal: la sinceridad era su arma para ejercer el criterio sobre el tema que fuese y en el lugar donde se debatiera. Era incapaz de transigir con la injusticia y la hipocresía. Esta manerade escribir y de ser le ganó la admiración abierta de muchos y la ojeriza callada de otros quienes lo alababan en público porque no podían obviarlo, pero lo evadían en privado; preferían poner distancia de por medio, por precaución. Guillermo tenía vocación por la verdad desnuda y la ejercía con tal vehemencia que ahuyentaba a quienes temen a la sinceridad.; y no son pocos.

Por eso cuando viajó a Estados Unidos por razones familiares algunos enemigos de la Revolución que viven allá y algunos partidarios que están acá sin ponerse de acuerdo coincidieron sin renunciar a sus posiciones políticas: esperaban que Guillermo se quedara. Pero el narrador pulverizó su ilusión, vino tan Guillermo como se fue. Se entregó a sus libros y a su ética: despreciaba a los que se venden, a los oportunistas, a los pusilánimes y a los cobardes. Toda esta filosofía de la vida está en La saga del perseguido y este elemento junto a la limpieza narrativa del texto convierten a la novela en un libro de plena madurez.

En La saga los hechos andan por el pasado y el narrador evoluciona con ellos desde que emprende la búsqueda de su padre a quien apenas conoce. El narrador joven lo encuentra por fin, preso en la cárcelde Boniato, en Santiguo de Cuba: espera el juicio, en una sociedad otra, pero no tiene muchas esperanzas en el perdón, subsistenprejuicios y el resultado no tiene que ser necesariamente positivo.

Para saberlo hay que leer el libro que recomendamos ahora cerca del aniversario de la muerte de su autor el 15 de mayo de 2004, su lectura es un ejercicio para comprender que habrá que seguir lidiando con prejuicios y concepciones técnicamente resueltas, pero que aún están vigentes y habrá de algún modo que superar. Las nuevas generaciones saben lo que tienen que hacer.

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