Los bajos en los ensambles vocales

Todas las voces son importantes en un coro, dúo, trío, cuarteto, quinteto, en un septeto vocal, por ejemplo Mocedades (Amaya Uranga, Estíbaliz Uranga, Izaskun Uranga, Roberto Uranga, Rafael Blanco, Sergio Blanco y Javier Garay); cuando en los años 60 del pasado siglo en Cuba cantaban Los Zafiros, usted escuchaba un empaste soberbio.

Y cuando The Beatles querían impresionar más de la cuenta, interpretaban canciones como Because o Sun King, por citar solo dos ejemplos, modestísimamente.

En todas esas canciones están las voces agudas, y las graves que hacen un lleno formidable. A mí me encantan los coros, y por extensión todas las formaciones vocales. Esos intérpretes tienen que trabajar mucho para que todo salga bien.

Especialmente en Santiago de Cuba, quizás la ciudad más musical de Cuba, sobresalen los bajos y las contralto, que se escuchan mejor en formaciones como Las Divas, Vidas, Adalias, Con Paz… en los coros polifónicos de la ciudad.

Así, junto con las sopranos y mezzosopranos; barítonos y tenores están los bajos y contralto, es decir la cuerda de hombres o mujeres, respectivamente, que posee la tesitura más grave de una agrupación coral.

Sonia García Colombat, la directora p/s/r del Orfeón Santiago, me respondió así:

“Aun cuando existen distinciones entre los bajos (ligeros, profundos… ), en la práctica coral esta diversidad de bajos debidamente empastados, persiguen una unidad tímbrica de gran significación por cuanto desde su sonoridad oscura, tienen la importante función de sostener armónicamente la obra musical y con ello, la definición genérica de la obra a través del ritmo.

“Una cuerda de bajo bien afinada, timbrada puede personalizar sonoramente una agrupación coral y la buena calidad de esta…”

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