Más de un millón de niños han pintado a Martí

Cuando se conmemora el aniversario 125 de la caída en combate de nuestro Apóstol, el concurso nacional de plástica infantil De donde crece la palma 2020, convocado por el Consejo Nacional de Casas de Cultura (CNCC), arribó a su primer cuarto de existencia.

En esta oportunidad, a consecuencia de la actual situación epidemiológica que atraviesa el país, no fue posible realizar físicamente la premiación, como tradicionalmente se ha hecho en la Galería Benito Granda Parada, de Jiguaní, en Granma. Tampoco los niños premiados de toda Cuba pudieron cumplir el programa de homenaje a Martí, que habitualmente desarrollan.

Ante esta disyuntiva, el comité organizador ha dispuesto que, en lo adelante, se trasladarán a las diferentes provincias de los ganadores para hacer efectiva la respectiva premiación, y anunció que en el mes de agosto, durante la jornada de homenaje por el cumpleaños de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, harán la inauguración del Salón nacional de plástica infantil De donde crece la palma 2020, de forma virtual.

Para conocer detalles de este concurso, Granma conversó –vía telefónica–, con Margarita Mejuto Fornos, vicepresidenta del cncc. «De donde crece la palma surgió en la Galería Benito Granda Parada, de Jiguaní, en la provincia de Granma, en 1995, a partir de la iniciativa de su director Feliciano Escobedo Batista (Cianito), que desde 2018 ostenta el Premio Nacional de Cultura Comunitaria. Un año después, y de manera progresiva, el concurso fue ampliando su alcance territorial y se logró una mayor consolidación al adquirir carácter nacional e involucrar a todas las Casas de Cultura del país.

«El entonces ministro de Cultura, Abel Prieto, resaltó desde sus inicios el significado de la acción, que rendía homenaje a nuestro Héroe Nacional, y se favoreció su inserción en el Plan Director de Valores establecido en el país, en tanto contribuye de manera participativa y creativa al afianzamiento de los valores de cubanía y patriotismo en nuestros niños y jóvenes», explicó la Vicepresidenta del CNCC.

En su opinión, lo más importante de este certamen, que culmina con el Salón nacional de plástica infantil De donde crece la palma, es que quienes participan aportan su propia visión de Martí, al no sentirse obligados a ceñirse a un aspecto específico de su vida y obra.

«El concurso es también una muestra fehaciente de la necesaria integración de organismos, instituciones y organizaciones vinculadas a la formación de las nuevas generaciones. En él se articulan el Mincult, el Mined, la opjm, la Unicef y otros actores. Y permite, y esto es también muy significativo, que los niños disfruten desde la base hasta el nivel nacional. Es un proceso sociocultural desde la comunidad, que en estos 25 años ha propiciado la participación de más de un millón de niños y adolescentes de las enseñanzas primaria, secundaria y especial, y se han premiado más de 800 obras en su salón nacional».

Para Margarita Mejuto, la labor de instructores de arte, maestros, promotores culturales y artistas, en la realización del concurso, ha garantizado no solo su permanencia en el tiempo, sino la visión de un Martí vivo, contextualizado y recreado por el imaginario infanto-juvenil. Hay que ver las ideas que son capaces de expresar nuestros niños, la calidad de sus trabajos para comprender en toda su magnitud la belleza, el patriotismo y la cubanía de esta inmensa obra de amor que cumple 25 años, en la cual, como dice el lema de esta edición, los niños y jóvenes cubanos «dibujan el alma de Martí».

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