De la Constitución de Guáimaro hasta la de hoy: 150 años de continuidad

Santiago de Cuba, 10 de abr. – Hoy, exactamente 150 años después de haberse  proclamado la Constitución de Guáimaro, parlamentarios cubanos se reunirán para en sesión extraordinaria, promulgar la nueva Carta Magna de la mayor de las Antillas.

En contextos completamente diferentes ocurren estos acontecimientos. En 1879 la isla era colonia de España y estaba en guerra para alcanzar su independencia, de ahí que la primera constitución aprobada en Guáimaro, localidad de Camagüey, fuera el hecho jurídico más extraordinario para Cuba, pues el documento redactado por Ignacio Agramonte dejaba plasmada la voluntad de quienes vislumbraban a una nación libre.

El artículo 24 de la Constitución que regiría durante el período de la Guerra de Independencia, según el documento legislativo, estableció que: Todos los habitantes de la República son enteramente libres. De esta forma  se reconocía que en el país naciente, NO existiría la esclavitud.

Para el patriota cubano (nacido en Santiago de Cuba) Enrique Collazo Tejada  los 15 representantes a la Asamblea de Guáimaro, “…hicieron una República con una constitución modelo, aun cuando no teníamos un palmo de tierra seguro en que clavar nuestra bandera… hicieron ciudadanos cuando necesitábamos soldados, dieron en fin, al recién nacido, el régimen de vida de un hombre maduro.”

Quien sea capaz de detenerse por unos instantes en el tiempo se dará cuenta que la Constitución Mambisa fue progresista y adelantada a su tiempo. Fue una victoria política para los patriotas que vislumbraban desde ya una República en la que todos los ciudadanos tenían derecho a disfrutar de su libertad.

Mucho hubo que andar para que este 10 de Abril, nuestros diputados vuelvan a proclamar una nueva Constitución. Hoy Cuba es libre e independiente y la República está hecha Con todos y para el bien de todos. La guerra que se libra es de pensamiento y tener una Ley de Leyes a tono con las circunstancias modernas, solidifica la convicción de un pueblo que trabaja para afianzar el sistema social socialista.

El 10 de abril de 1879 aquella primera Asamblea Constituyente  de la República en Armas adoptó una posición histórica digna. Eran hombres con ideales y sueños que supieron dejar plasmados los intereses de un país en el histórico documento:

— Los ciudadanos de la República no podrán admitir honores ni distinciones de un país extranjero.

— La Cámara no podrá atacar las libertades de culto, imprenta, reunión pacífica, enseñanza y petición, ni derecho alguno inalienable del Pueblo.  

Así   expresarían algunos de sus artículos, cuya   esencia tiene mucho parecido  a lo que está en la carta magna de la   Cuba que construimos hoy. 150 años después de aquel suceso, las diferentes generaciones que han luchado según su época histórica por construir una nación Con todos y para el bien de todos,  como soñara José Martí,  han demostrado que en Cuba hay continuidad. Y eso es lo que defenderán nuestros diputados este 10 de abril cuando proclamen la nueva Constitución en la Asamblea Nacional del Poder Popular.

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