De las personas que miran con el corazón

Este domingo 19 de julio la Asociación Nacional del Ciego (ANCI) cumplió 45 años de fructífero quehacer a favor de personas con dificultades visuales, una de las obras más sensibles que protagoniza la nación cubana y que constituye fiel expresión de la generosidad de la Revolución, triunfante el primero de enero de 1959.

  En Santiago de Cuba abundan los ejemplos de personas que, con el importante respaldo del proyecto social cubano, le han declarado la guerra a la adversidad  y sobresalen en diversas esferas de la vida socioeconómica del país, con solo mencionar un nombre podría bastar: la multicampeona, con varias medallas de oro en su haber, Omara Durán.

  Para privilegio de la tierra indómita en sus predios también vive, trabaja y aporta con pasión e inteligencia José Cuevas Veranes, quien ha dedicado parte de su existencia a la ANCI, de la que integra el secretariado ejecutivo nacional y está desde 1987 al frente de la organización en la oriental provincia de Santiago de Cuba, Vanguardia Nacional por 27 años.

  Amor en cada tarea y solidez en los resultados indican esos datos, que han requerido mucho esfuerzo y energía, con el apoyo vital de su equipo de labor y los más de cuatro mil 800 afiliados a la asociación.

  Este territorio siempre ha estado en el pelotón de avanzada, con comités de apoyo en el campo y en la ciudad, crecimiento de sus filas, un desempeño notable en la rehabilitación del ciego, faena que más ennoblece esa obra de infinito amor.

   En esos logros hay un punto esencial y es el trabajo diferenciado con énfasis en los jóvenes, las mujeres y personas de la tercera edad, quienes necesitan mucho respaldo y valerse por sí mismas.

  Cuevas Veranes es un hombre enamorado del trabajo con los ciegos y débiles visuales, se ha encariñado tanto con esa misión que, además del orgullo, siente el compromiso de contribuir a formar el relevo, por eso confiesa que la labor comunitaria le hace feliz porque le permite interactuar persona a persona.

  Él tiene la virtud de poseer una luz interior que conquista desde las primeras palabras; es grande el hechizo que ejerce ante sus semejantes por ese don de la sabiduría innata, de gusto por el diálogo profundo, pensamiento diáfano, afable y alegre, a pesar de ser ciego.

Como recompensa a su dedicación y entrega ostenta varias condecoraciones, ha viajado a Hungría, Alemania, España, Checoslovaquia y Yuloslavia; y estuvo en un Congreso de la Unión del Ciego Latinoamericano, en Panamá.

  Pero el premio que le reconforta sobremanera es el Bastón de Cristal, galardón más importante que confiere la asociación, y por el cual agradece también a los santiagueros dada su solidaridad y especial hospitalidad en todo momento.

  También ganó el honor de estar varias veces en actos cerca de Fidel, y evoca con particular emoción cuando el líder histórico de la Revolución inauguró la escuela para niños ciegos y débiles visuales Antonio Fernández León, de Boniato; y Cuevas le confesó entonces: “Comandante usted me inspira para estar entero.

Deja una respuesta