De mis recuerdos. Diciembre de 1958 (I)

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Santiaguero, 3 de Dic.- I. Han pasado 60 años, toda una vida de mis 71. Por eso, escribo tratando de recordar aquellos terribles días en que los santiagueros vivíamos bajo el terror de la tiranía de Fulgencio Batista, Pero, ¿recordaré algunos sucesos de aquellos terribles días?

Vivía con mi mamá, 2 hermanas y mi padrastro, en la calle Escario. Ella era trabajadora de la fábrica de medias Casino, a cuyo dueño  le decían el Señor Ramos quien vivía en Miami. A este señor solo lo veía el 6 de enero, Día de Reyes, cuando en la fábrica, reunían a los trabajadores, la mayoría humildes mujeres, para entregarle juguetes a los hijos. En nuestro caso, nunca recibimos uno hermoso. Estos iban a las manos de los hijos de determinadas obreros. Bueno, aun así se agradece el gesto pues mi madre, nombrada Ángela, no podía comprarnos ninguno.

II. A principio de 1958, el movimiento revolucionario decidió acelerar la caída del tirano. En la Sierra Maestra, Fidel Castro creó dos nuevas columnas al mando de los comandantes Raúl Castro y Juan Almeida, quienes deben abrir dos nuevos frentes guerrilleros en otras zonas montañosas de Oriente.

III. Del discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, en el Parque Céspedes de Santiago de Cuba, el 1ro. de enero de 1959:   Al fin hemos llegado a Santiago.  Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado.   Además, yo iba a estar en la capital de la República, o sea, en la nueva capital de la República, porque Santiago de Cuba será, de acuerdo con el deseo del presidente provisional, de acuerdo con el deseo del Ejército Rebelde y de acuerdo con el deseo del pueblo ¡Santiago de Cuba será la capital provisional de la República! 

Fidel, veinte años después diría, en el mismo lugar: ¡GRACIAS SANTIAGO!

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