De mis recuerdos. El radio nuevo

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Santiago de Cuba, 10 de dic.- Han pasado casi 60 años casi toda una vida. En mi casa no había comodidades. Éramos una familia pobre. Pero, un día, cuando llegué de la escuela recibí una gran sorpresa: en la mesita alta de la sala había un radio tocadiscos, según me enteré enseguida. Mi hermana Nancy, la mayor, lo dejo con gran alegría: Es un radio Phillips y alargo la letra ese del final.

Cuando mi padrastro me vio curioseando solo dijo: ese radio no se puede tocar. Lo único que puedes hacer es mirar su ojo mágico de color verde intenso situado en su zona inferior. Ah…! Si le prestas atención podrás verle l la cara al locutor que tiene dentro hablando. Y se lo creí. Nancy me sacó del limbo.

Mi mamá se levantaba temprano, preparaba el desayuno y encendía el radio muy bajito. Un día dio un grito y nos llamó a todos: Vengan a escuchar…Es la Radio En esa ocasión dijeron: El 20 de noviembre el Comandante en Jefe de las tropas rebeldes, Fidel Castro, dirige personalmente la Batalla de Guisa, que marca el comienzo de la definitiva ofensiva revolucionaria. El avance no se detendrá por la Carretera Central hasta Santiago de Cuba. Hoy, 10 de diciembre  comienza el Ejército Rebelde el sitio a Maffo, poblado cercano a Contramaestre.  

Me quedé con la boca abierta pero enseguida mi padrastro fue hacia la sala, apagó el equipo y dijo bajito, pero enérgico y con los ojos desbordados: ¿quieren que una perseguidora batistiana escuche lo que sale por esa emisora y nos balacee la puerta de la calle y la casa? A partir de entonces se ponía la Radio Rebelde con una voz casi apagada.

 Del discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, en el Parque Céspedes de Santiago de Cuba, el 1ro. de enero de 1959:  Pero, los batistianos no querían que esto fuese así.  En los instantes mismos en que la dictadura se desplomaba como consecuencia de las victorias militares de la Revolución, cuando ya no podían resistir ni siquiera 15 días más, viene el señor Cantillo y se convierte en paladín de la libertad.  

 Naturalmente, que nosotros nunca hemos estado en una actitud de rechazar cualquier colaboración que implicase un ahorro de sangre, siempre que los fines de la Revolución no se pusiesen en peligro.  Nosotros siempre hemos estado llamando a los militares para buscar la paz,  y la única manera de obtenerla era con el triunfo de la Revolución,

Fidel, veinte años después diría, en el mismo lugar: ¡GRACIAS SANTIAGO!

Por: Armando A. Céspedes.

 

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