De mis recuerdos. Mi hermana Nancy.

Foto de Internet

Santiago de Cuba, 12 de dic.- I. Mi hermana Nancy era la mayor de los hermanos. Ella y yo éramos del primer matrimonio. La tercera, Ángeles era la del segundo matrimonio. Si yo era un tatequieto, un muchacho tranquilo que casi no hablaba, ella era una rebelde sin causa. A sus 15 años dominaba perfectamente el Inglés, y le salía al paso a todo lo que mi padrastro decía.

Un buen día se apareció en la casa con un marinero noruego, lo presentó a la familia, y lo puso a confeccionar un cake, una torta. Fue un día de fiesta para una casa donde nunca sucedía nada, a no ser sus peleas con mi padrastro. Aun la situación en la ciudad santiaguera era pasajera. Un día de principios de 1958 no retornó a la casa. Fue terrible.

Yo la busqué por doquiera con mi mamá: casas de familiares y amigos, estaciones de policía, hospitales y hasta en el cementerio. ¡Hasta debajo de las piedras pero no la encontramos. Un buen día, mi amigo Ramón me dijo: Cambia la cara. Dice mi papá que él sabe muy bien que tu hermana Nancy está alzada con los maumau*en la Sierra.

II. Para esta fecha la Radio Rebelde, desde algún lugar de la Sierra Maestra anuncia  que el 11 de diciembre  las tropas rebeldes tomaron el pueblo de San Luís situado a 28 kilómetros al noroeste de esta ciudad. Para el 12  ocurrió un fuerte combate en La Aduana, bajo la dirección de Vilo Acuña. Ese mismo día tropas comandadas por Camilo Cienfuegos tomaron el cuartel Dos Rosas. También, en acciones coordinadas, las   columnas del Segundo y  el  Tercer frentes orientales van tomando las poblaciones para cerrar el cerco sobre Santiago de Cuba. El Che, en Las Villas, se apresta al asalto de la ciudad de Santa Clara, capital provincial, mientras que, por su parte Camilo Cienfuegos, rinde en tenaz combate el cuartel de la ciudad de Yaguajay.

III.  Del discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, en el Parque Céspedes de Santiago de Cuba, el 1ro. de enero de 1959:  Por eso, cuando el 24 de diciembre se nos comunicó el deseo del general Cantillo de tener una entrevista con nosotros, aceptamos la entrevista.  Yo les confieso que   mi deber era atender a los militares.

 El señor Cantillo se reunió conmigo el día 28 en el central Oriente, adonde llegó en un helicóptero, a las 8:00 de la mañana.  Allí conversó con nosotros durante cuatro horas, y allí había testigos excepcionales de la entrevista.  Allí estaba el Doctor  Raúl Chibás, allí estaba un sacerdote católico, allí estaban varios militares. Pero. Nos traicionó en La Habana.

 Fidel, veinte años después diría, en el mismo lugar: ¡GRACIAS SANTIAGO!

 

 

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