Del Comercio y la Gastronomía entre los santiagueros nos queda la AÑORANZA

Resumir el año del sector del Comercio y la gastronomía hoy, es más bien sentir la añoranza por lo perdido desde la segunda mitad del mes de marzo cuando era obligatorio aislarse y se prohibía salir de casa porque aparecía el “señor coronavirus”.

Acostumbrados a pasearnos por las principales arterias que cada fin de semana se embellecían y se llenaban de comidas, bebidas, confitería y golosinas sin par, nos vimos confinados, obligados a quedarnos en el hogar en familia, muchos de la mañana a la noche, sin el disfrute pleno de un Santiago inerte que languidecía, sin que pudiéramos hacer nada por realzarlo.

Cierto, que ya para julio, aunque sin los festejos carnavalescos acostumbrados, mejoraron un tanto los tiempos al no tener casos de enfermos por la covid-19 en el territorio, al punto que ya para la mitad de septiembre nos sentíamos confiados y aún sin muchos recursos en materia de abastecimientos, lográbamos disfrutar de una gastronomía adecentada.

Por supuesto, No se hablaba de la obligatoriedad del cumplimiento del plan de circulación mercantil, ese que por años, ha mantenido en ajetreos a directivos y trabajadores del Comercio y la Gastronomía durante todo el año, acentuado en los meses de noviembre a diciembre donde a las más céntricas locaciones, a través de carpas, entraban mercancías que incluían artículos de todo tipo, muchos categorizados como de lento movimiento, ociosos en algunas empresas y que el santiaguero sabía apreciar.

Y Ni hablar de los mercados ideales abarrotados de producciones locales de las Industrias Alimenticias nuestras en laterías, pomos, esos llamados productos en conserva, que hoy no se ven en lo más mínimo y cuando aparecen, se expenden regulados.

Apareció en el Comercio y sus ventas, la palabra vulnerable con su apellido: por edad, por embarazada, por composición de núcleos y por ser donante voluntario de sangre, como iniciativa de directivos de la provincia, buscando que No se quedaran desamparadas muchas familias en lo poco que se iba produciendo.

También los servicios se truncaron y el término Perfeccionamiento que ya lograba seminarios para la capacitación, fue quedando en la intención y aunque No se descuida, NO ha podido lograr los vaticinios de un Ministerio que buscaba alianzas en la Gestión Estatal y No estatal en esta materia para lograr eficiencia.

Hoy, ni hablar!… Llegará la Hora Cero, y entre el recrudecimiento férreo del bloqueo y el coronavirus, siguen dejándonos sin el esplendor y el progreso de un Comercio y una Gastronomía que encantaba a los visitantes a esta tierra, del que nos sentíamos orgullosos y del que hoy sólo nos queda la AÑORANZA… Veremos hasta cuando!.

Escrito por Bárbara Bolerí Izquierdo

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