Del fusil al lápiz

Santiago de Cuba, 27 de ene. – Cada celebración en un nuevo aniversario de la ciudad escolar 26 de julio antiguo Cuartel Moncada, es como un símil de aquel 28 de enero de 1960, es como la reiteración del asalto, ahora no con jóvenes valerosos y armas cargadas de municiones, no con crímenes y masacres, entintando las escalinatas de sangre honorable: Entonces, hace 61 años, fuimos niños ansiosos de escuelas y maestros, de cambiar del fusil al lápiz, de volver a entrar y llenar los espacios escolares con amor y alegría.

Lo recuerdo todo como con flash fotográfico porque allí estuve, como he dicho en otras ocasiones, llegan a mi memoria las imágenes de mis compañeros de las escuelas 26 de Pizarro y la 7 “Juan Clemente Zenea” de celda entre trocha y primera que pasaríamos a ser la primer matricula de la nueva ciudad escolar, y que nos ubicaron días antes, en un local la lado de la antigua fábrica coca cola frente al Moncada y allí esperamos el día de la inauguración: 28 de enero de 1960.

Aun en mi recuerdo la enorme cantidad de niños en el descampado frente al edificio, con unos plegables con la imagen de Martí y en la portada la frase “Ser cultos para ser libres “ y muchas banderitas cubanas y del 26 de julio

Pero antes de ese momento un fotógrafo: Panchito Cano, me retrata en el aula escribiendo en el pizarrón, creo que era yo el mas pequeñito de todos y  debajo como pie de la foto (aun conservo foto y revista) publicada en Bohemia, la frase de Fidel: El niño que no estudia no es buen revolucionario. eso también lo he contado por lo que significa aun para mi ese momento pues también allí, según mis padres, leí un pequeñito discurso escrito por mi maestra llamada Alicia y me carga un rebelde, como le hizo Raúl a Telmita la hija de Tasende, eso solo me contaron.

Recuerdo el sol, un sol que rajaba las piedras y allá la entrada de Fidel de nuevo en el Moncada y el discurso que he leído y releido muchas veces

«…este edificio no lo necesitamos para fortaleza. Antes necesitaban una fortaleza para defenderse del pueblo; y ahora, cuando el pueblo es el que defiende la Revolución, no necesitamos fortalezas. Como lo que necesitamos son escuelas, pues, por eso nosotros estamos convirtiendo todas las fortalezas en escuelas…».

Y todos aplaudíamos las palabras de aquel hombre que con entera devoción hacia verdadera la frase martiana «Hombres recogerá quien siembre escuelas»,

Si tiene la curiosidad haga la cuenta para que  confirme que el otrora cuartel Moncada se convertía en la Ciudad Escolar 26 de Julio en el año de la celebración del aniversario 107 del natalicio de José Martí, eso jamas se me olvida.

Y allí estuvimos junto a las 10 000 personas que contabilizaron los diarios de la época y entre ellos 2 000 niños de barrio, ya no hijos de terratenientes y burgueses ahora todos eramos hijos de obreros, hijo yo de mi padre que repartía periódicos y de mamá que lavaba los paños sucios de los nenés ingresados en la colonia Española, por eso la alegría de estar allí donde todo era con gran simbología.

Y decía Fidel en aquella mañana «…No tomamos la fortaleza el 26 de Julio, ni la tomamos el día Primero de Enero, hoy la hemos convertido en un centro de enseñanza, hoy sí hemos ganado esta batalla…»

Yo era parte de esa batalla, ese era mi orgullo, decir que fui de los protagonistas de aquella hazaña docente, que aquel regalo que nos trajo la historia en sus manos y que borró el horror, la prisión, la tortura y muerte y lo convirtió todo en sonrisas, libretas, lapices, maestros y educación.

Ahí esta, aun se mantienen firmes las ideas primarias de aquel 28 de enero de 1960 de no regresar nunca mas a la ignominia ni a la miseria, que cada niño tenga escuela y maestro aunque fuese en la punta de una loma, se materializa cada día en las cifras de los mas de 1 600 estudiantes dentro de esos muros que ya no rodean un cuartel sino que protegen el área deportiva de la mas digna escuela de nuestra ciudad donde laboran mas de 300 docentes con sus auxiliares pedagógicos.

Cada mañana se pasean libres desde su entrada y hacia las aulas los pioneros con sus pañoletas y se canta el himno con fuerza viva, porque en la Ciudad Escolar 26 de Julio se reivindica cada día la historia del Moncada y cada año adquiere mayor simbolismo y compromiso.

(Santiago Carnago)

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