Bola viva y en juego

Viva y en juego, comenzó la pelota.Con el duelo de dos de los equipos que más brillo dieron a la anterior contienda, camagüeyanos y matanceros, comienza oficialmente hoy la Serie Nacional número 60, en el estadio Victoria de Girón, justo a las dos de la tarde.  

El regreso del béisbol es una noticia que agradece todo el mundo aun en medio de la compleja situación sanitaria. Se trata de la disciplina deportiva donde mejor se condensan las particularidades del cubano, y quizá el fenómeno cultural de mayor arraigo y alcance en el país. Para muchos resulta un verdadero placer disfrutar de un juego de pelota.

Más allá del interés competitivo y el anuncio de ajustes para ganar en disciplina y agilidad en los partidos, se trata de un campeonato marcado con anticipación por algo que se veía venir: jugar a puertas cerradas, sin concurrencia de público en el graderío.

De cualquier manera, la versión 60 del clásico nacional, que empieza en tierra de los actuales monarcas, dice mucho de la devoción de los cubanos por el béisbol, y destaca el esfuerzo del Inder y del país para realizarla con calidad. Su organización supone no pocos gastos, y en esta oportunidad comprende las garantías de salud para los atletas y demás personal que interviene, en medio de una pandemia.

Esta vez, al menos por ahora, los espectadores no serán protagonistas. Se extrañará la algarabía de las gradas y las insólitas formas expresivas que reproduce la afición en favor de un equipo u otro. El espectáculo estará únicamente en el terreno de juego.                                                                                                

Hay muchas razones para defender la decisión de jugar pese al difícil escenario epidemiológico. La pelota es más que un sentimiento deportivo, es un ente unificador, recurso de aliento y síntesis de nuestra alegría; posee la facultad mágica de aligerar, y hasta ayuda a olvidar, por un rato, las preocupaciones cotidianas.  

Ganar en la pelota es a veces lo único que falta para que la alegría sea completa cuando competimos con buenos resultados en un evento multidisciplinario a nivel mundial.

Inspirados en el orgullo local, hay quienes parecieran dispuestos a darlo todo por ver ganar a los suyos en la Serie. Pasión: eso es la pelota en Cuba.

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