El “Guillermón” se llenará de estrellas

Más de una década ha pasado desde que Santiago de Cuba acogiera un Juego de Estrellas. Habría que remontarse al 2008, cuando la segunda versión de la llamada Aplanadora dominaba la pelota cubana, para recordar al “Guillermón Moncada” acoger una fiesta de esta magnitud.

Y es que ese es el tiempo que llevaban las Avispas alejadas de los planos estelares en las Series Nacionales de Béisbol, hasta que el profesor Eriberto Rosales le puso su mano al nido.

Sí, Eriberto. Él, y su equipo de trabajo, por supuesto, nos volvieron a situar en el mapa beisbolero de Cuba gracias a los dos títulos consecutivos en el torneo de la categoría sub-23, con una camada de jugadores de los cuales muchos visten la franela de las Avispas hoy en día.

Pero como si fuera poco, Rosales se hizo cargo del elenco de mayores hace poco más de dos años y sus resultados también son resaltables. Bajo su mando, la nave “rojinegra” solo ha mejorado. Llegó en la Serie 58 y llevó a los montañeses del décimo al séptimo escalón, y una campaña después los ancló quintos, quedándose a un paso de los ansiados play-off.

La decisión de otorgarle la sede del Juego de las Estrellas a la Ciudad Héroe también es un premio al rendimiento de las Avispas en esta 60 Serie y los logros del béisbol santiaguero en todas las categorías.

Ahí también están las manos de hombres como el comisionado Yamil Ahuar, y preparadores como Severo Crespo y Eddy Cajigal, por solo mencionar a algunos.

Para los amantes a las cábalas, les cuento que en aquel 2008 (por cierto, es la única vez que el “Guillermón” ha acogido esta celebración), el elenco que entonces dirigía es estelar Antonio Pacheco conquistó el octavo y último título que guarda la llamada “tierra caliente”. ¿Será esto una premonición?

Lo cierto es que “Santiago” ha logrado mantenerse todo el tiempo entre los ocho punteros de este campeonato. Incluso, por momentos ha llegado a ser líder. Quién sabe y este sea el estímulo que necesitan para acabar de dar el brinco que sus parciales esperan.

A pesar de que en los últimos 10 desafíos solo acumulan cuatro victorias y en el pareo más reciente fueron barridos por los actuales campeones, Cocodrilos de Matanzas, los indómitos no solo ganaron la sede por sus resultados deportivos, pues imagino se haya tenido en cuenta la situación sanitaria de la provincia indómita, que ha sido de la mejores de todo el país en el enfrentamiento a la Covid-19. Veámoslo así también, este Juego de las Estrellas también es un logro de la Salud Pública santiaguera.

Confío en que la organización será exquisita, a la altura de nuestra siempre hospitalaria urbe.

De momento, la Comisión Nacional de Béisbol ya anunció que habrá cambios en el formato del juego, con las pruebas de habilidades concentradas para el sábado 7 de noviembre (con novedades incluidas) y el domingo 8 se celebrará la Final del derby de jonrones y el partido en sí.

Por cierto, todo parece indicar que no tendremos esta vez las acostumbradas formaciones de Orientales y Occidentales, sino un duelo entre un equipo de jóvenes talentos (menores de 25 años) y una selección de los mejores jugadores de la Serie. Será un buen fin de semana, eso está garantizado.

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