Los 69 kilogramos en el camino correcto

La división que en estos momentos exhibe mayor rivalidad deportiva en el boxeo cubano es la de los 69 kilogramos. El pinareño Roniel Iglesias y el camagüeyano Kevin Brown son los protagonistas de los mejores combates desde hace poco más de un año, y ambos aspiran a ocupar el puesto de cabecera en el próximo torneo preolímpico de las Américas, rumbo a los juegos de Tokio.

Iglesias ha sido uno de los boxeadores más estables en los últimos 12 años dentro de la preselección nacional, y era el candidato para representar a Cuba en el clasificatorio preolímpico, pactado para marzo-abril, en Argentina. Sin embargo, la posposición de casi todas las competencias deportivas por la pandemia obliga a que se tenga nuevamente que conformar la escuadra cubana, situación que le da esperanzas a Brown para ganarse el puesto.

Sin duda, los técnicos del equipo nacional tienen un agradable dolor de cabeza para escoger entre ambos peleadores. En las dos últimas presentaciones a nivel nacional, el agramontino superó al pinareño en electrizantes duelos, muestra de su crecimiento deportivo y su excelente adaptación al nuevo peso, ya que hasta el año 2018 Kevin Brown competía en los 64 kg.

Ambos fajadores tienen sus propios estilos para boxear. Roniel (31 años) es más técnico, utiliza con efectividad sus ganchos y domina muy bien las acciones desde la media distancia. Su experiencia en múltiples escenarios internacionales le otorga una maestría deportiva que le permite afrontar con ecuanimidad cada reto que se le presenta cuando escala el cuadrilátero.

Brown (26 años) es un joven que lleva varias temporadas en la escuadra principal y parece ser que los 69 kg es la división que mejor le asienta. Está llamado a sustituir a Iglesias de cara al próximo ciclo olímpico. Velocidad en sus swines y buena movilidad para cortar los ataques del rival son sus mejores armas.

¿Tenemos futuro a la vista?

Más allá de estos dos buenos pugilistas, podemos afirmar que existe potencialidad en la mencionada categoría divisional. A pesar de que Roniel Iglesias es campeón olímpico y mundial, se debe mirar en profundidad el talento que existe en el país, para garantizar con éxito el relevo de uno de los pesos esenciales en la plantilla cubana.

Brown es la opción adecuada para encabezar los 69 kg en un futuro inminente y, si mantiene sus objetivos bien definidos, puede triunfar a nivel internacional.

En el equipo nacional también se encuentra Arisnoidys Despaigne, uno de los hombres que en mejor forma física ha encarado la carrera de un boxeador cuando sobrepasa los 30 años de edad. El santiaguero (37 abriles) no ha colgado los guantes todavía y es oportuno candidato para utilizar a corto plazo, cuando se necesite dar descanso en determinado torneo a Iglesias.

Otro agramontino aparece con buenas perspectivas para hacerse protagonista en los pesos welter. Nos referimos a Damián Lescaille (21 años), quien al igual que Brown transitó por los 64 kg y ahora se encuentra en 69 kg. Este fajador en los dos últimos años mostró, en ambos pesos, condiciones para crecer dentro del pugilismo. Ambición por la victoria se le nota cuando se pone los guantes; solo necesita tiempo para perfeccionar su técnica y conocer mejor a los rivales.

El habanero Jens Marcos Sánchez incursionó en el último Playa Girón en los 69 kg, a pesar de que en el equipo local aparece marcado en los 64 kg. Definir en cuál división se quedará debe ser una prioridad para este joven, que igualmente tiene condiciones para ascender dentro de dicho deporte.

Si valoramos el trabajo en nuestro país, se puede sostener que en varias provincias los técnicos han hecho su labor con acierto. Guantánamo, Camagüey, La Habana y Villa Clara están, en los 69 kg, un paso por delante en relación con los demás territorios.

A pesar de que los pesos welter tienen una buena salud, no se puede descuidar lo que se ha logrado. No ha sido tarea de un año moldear a varios boxeadores que son referencia en el equipo de casa. Un nuevo grupo de jóvenes asoma en el horizonte para conservar el legado dorado que construyó Roniel Iglesias.

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