Olimpiadas que se agradecen

Aunque en muchas disciplinas los atletas cubanos no han estado presentes, lo cierto es que de todas maneras, muchos santiagueros y santiagueras, sin distinción de sexo ni edad, están disfrutando del cada día de las bienvenidas Olimpiadas de Tokio 2020, sobre todo esa juventud que, sin distracción posible ante la actual pandemia, tiene en la televisión ese refugio, ese amparo para el desahogo de sus vehemencias.

Tristes, mucho más tristes le hubiesen parecido los días finales de la segunda quincena de julio y estos primeros días de agosto sobre todo, insisto, a los adolescentes, a los jóvenes, si no fuera por estos momentos donde se acostumbra a seguir al atleta favorito, independientemente del país por el cual compita.

Y a ese apego a la televisión se suma a veces entonces toda la familia donde se incluyen los adultos y bien mayores, que aún cuando ni conozcan cuales son las reglas para ganar puntos o descalificación en determinados disciplinas como por ejemplo el taiwando, la lucha, disfrutan de la victoria de quien lo haga mejor, sobre todo si en la competencia está presente un cubano o una cubana.

Emoción sentían los que seguían el atletismo en corta o larga distancia aún cuando extrañáramos que no tuviéramos a una Miguelina Cobian, a una Ana Fidelia Quirós, a un Juan Alberto Juantorena, todos corriendo con el corazón, con desempeños sin igual para sus tiempos como a la vez en salto, momento para haber tenido preparado un nuevo Javier Sotomayor, hoy sin que nadie se le iguale a nivel del mundo.

Fueron emociones de ayer que no tenemos hoy en varias de las disciplinas donde antes éramos fuertes, aunque de todas maneras, sin toda la preparación que ameritaban como para una Olimpiada y a pesar del bloqueo, ese que no nos permite el acceso a todo lo que requiere un deportista desde sus primeros pasos, ahí está Cuba representada y ya tiene atletas con ORO, PLATA y BRONCE del que nos enorgullecemos grandemente y más que todo de ese ORO de la dignidad mostrada por ellos y que nos traen desde Tokio en estos tiempos difíciles que vivimos… Gracias pues!

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