Derecho merecido de las santiagueras: el acceso al empleo

Foto de Radio Cadena Agramonte

Santiago de Cuba, 12 de dic.- Las mujeres constituyen una fuerza decisiva en la vida socioeconómica  de la provincia de Santiago de Cuba y son pilares en las ramas de salud, educación e investigación científica, un derecho conquistado y merecido tras el triunfo de la Revolución, con disposición de defender a toda costa.

El contraste en el empleo femenino es abismal con respecto a 1959. Por  ejemplo, en este territorio hoy representan cerca del 43 por ciento de la fuerza laboral activa en el sector estatal civil, según fuentes de la  Federación de Mujeres Cubanas.

Resulta que antes del Primero de Enero, en el ámbito laboral de Santiago de Cuba estaban empleadas unas ocho mil mujeres, la mayoría como domésticas, con un nivel cultural de apenas segundo grado, el que prevalecía, como promedio, entre la población de la Isla en esa época. 

Tal situación era secuela de la sociedad que imperaba en Cuba durante la seudorrepública, cuando la tasa de desempleo del país se elevó al 8,3 por ciento y en la zona oriental llegó hasta el 10,4 por ciento.

Reflejo del aprovechamiento de las oportunidades que les ha ofrecido la Revolución en el poder y del alto nivel de equidad del cual gozan, ahora constituyen más del 68 por ciento de la fuerza profesional y técnica en esta región, un dato de referencia en cuanto a su protagonismo y calificación.

Las mujeres han ido más lejos aún de lo que podría imaginarse, al incorporarse a sectores no tradicionales, manejan tractores, cortan caña, asumen  alternativas como el trabajo por cuenta propia, y se retan a sí mismas en faenas de la agricultura como  cooperativistas o usufructuarias.

 Y no solo son beneficiarias al tener derecho a un empleo decoroso, sino que logran otras ventajas como igual salario por trabajo igual, y empleo como base de la seguridad social, sin discriminación de ningún tipo, además de capacitación de toda índole.

Muchas sobresalen como líderes de la comunidad, con gran disposición de servir al pueblo sin esperar recompensas, solo media el cumplimiento del deber, por lo cual no asombra a nadie que las hayan elegido reiteradamente en varios mandatos como delegadas de circunscripción del Poder Popular.

Asumen responsabilidades en disímiles ramas, dirigen escuelas, policlínicos, empresas, universidades, organismo, fábricas; son más del50 por ciento de los directivos en la provincia, aunque todavía enfrentan vestigios ancestrales que las limitan en cargos de toma de decisiones.

Para Yaquelín Segura, auxiliar de Educación en una escuela primaria, la Revolución primero las dignificó y después les brindó amplias perspectivas para acceder a profesiones, oficios y  puestos de labor, en los cuales son sensibles, disciplinadas y dedicadas.

 La jurista Celia Araújo, profesora de la Universidad de Oriente,  considera un freno que impide desarrollar todas sus potencialidades, el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba, ya que esa ilegal política afecta todos los sectores de la sociedad, y que ha sido rechazada por la comunidad internacional en la ONU en innumerables ocasiones.

Sandra Diez Aguilera, dependienta de farmacia, reconoce la fuerza y empeño de las mujeres para crecerse ante la adversidad y, sobre todo, de las trabajadoras que no se amilanan ante inconvenientes y siempre puede contarse con ellas para aportar al desarrollar del país desde cualquier frente.

Por eso en cada paso que dan en la trinchera del trabajo o de la defensa de la Patria, las anima y guía el pensamiento del líder histórico de la Revolución Fidel Castro y de la Heroína Vilma Espín, ardientes defensores de sus derechos y participación multifacética en la vida de la nación.

Por: Aída Quintero Dip

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