Desarrolla Fábrica de Ron y Hielo Manuel Fariñas nueva línea de producción exportable

Como parte de la producción para el mercado externo, la Unidad Empresarial Básica (UEB) de Ron y Hielo Manuel Fariñas perteneciente a la Empresa de Bebidas y Refrescos (EMBER) de Santiago de Cuba, desarrolla una nueva línea para la exportación del “Paticruzado”.

Esta actividad había cesado desde el año 2002, y se retomó con el envío de muestras promocionales a Jamaica, Italia, Alemania, China y Haití, donde este último para la fecha ya había realizado el primer pedido.

En convenio con la empresa “La Estancia” se introdujo el envase de tetra-pack con dos productos exportables: el elixir de ron -el cual se caracteriza por ser dulce- y el Palmas, que no contiene muchas bases añejadas. Ambas con la marca “Marinos Paticruzados”, en botellas como las de 700 mL.

Deivis Arcia Barbán Especialista en Análisis de los Alimentos de la UEB Manuel FariñasDe ahí que los dictámenes de calidad de los productos se enfrenten, una vez más, a la competencia nacional e internacional. Al respecto, Deivis Arcia Barbán, Especialista en Análisis de los Alimentos de la UEB Manuel Fariñas, con 20 años de experiencia en la fábrica y 30 en la EMBER, compartió con Sierra Maestra que:

“La calidad se mide a partir de cuatro parámetros: el grado alcohólico, la acidez, los esteres y el color. Históricamente nosotros rescatamos esta marca de la Fábrica de Ron Matusalén, la cual compite hoy en el mercado interno con el ron Bacardí y el Caney.

“Por esto a diario se someten las muestras terminadas a un estricto proceso de insertar los filtros para determinar las características organolépticas (olor, color, sabor y textura), como parte del análisis sensorial, al igual que los niveles de llenado.

“El personal estudia y se supera constantemente a través de distintos cursos de preparación para la catación, el maridaje y la presentación del producto, basados en la experiencia de las producciones cubanas y extranjeras”, concluyó Arcia Barbán.

El ron de exportación cuenta con no menos de un año de reposo con bases añejadas de anteriores fabricaciones. De ahí el producto final que, con 38 grados de alcohol, presenta un bouquet distintivo y único en Cuba y el mundo.

Alexander Mayer Reyes fabricante de ron en la UEBA esto se suma su ejecución al interior de las instalaciones antiguas de la “Manuel Fariñas”, con una infraestructura de 1940 que labora con las maquinarias de los Bacardí. Así lo constató Alexander Mayer Reyes, fabricante de ron en la UEB, quien junto a su ayudante materializan a diario la fórmula en el cotizado líquido:

“Ante el despunte de las fábricas roneras en todo el país y frente a la competencia externa, cada día es un reto mezclar las materias primas en las naves de añejamiento, y realizar la filtración, ubicarlos en los tanques de reposo para su posterior embotellado.

“Esto con el objetivo de obtener un ron ligero como el Paticruzado. Algunos de nuestros principales proveedores de las materias primas, en sentido general, son Cubaron con el alcohol, el caldo y el aguardiente; las Empresas Militares Industriales (EMI), con los pomos de 1 L y las preformas, así como Geocuba de Villa Clara para las etiquetas”, añadió Mayer Reyes.

Sus 102 trabajadores, distribuidos en tres plantas se concentran desde las primeras horas para la ejecución del plan diario. A partir de las 6:00 a.m se escuchan las primeras señales de la labor manual y el frente de retractilado. Tareas estampadas por el sello de mujer, quienes son en cuantidad integrantes mayoritarias del colectivo.

De ahí que los resultados obtenidos en el período por esta Unidad Empresarial Básica han favorecido el lanzamiento de la línea de producción, pese a las afectaciones derivadas de la pandemia de la COVID-19 que ahora se insertan a las exigencias de una nueva normalidad.

Ana Inés Izquierdo Fuentes Directora de la unidad de Hielo y RonEn relación con estos percances y la búsqueda de alternativas como fuente de ingresos para el desarrollo socioeconómico de la provincia y la Nación, la Ing. Ana Inés Izquierdo Fuentes, directora de la unidad de “Hielo y Ron” perteneciente a la Empresa de Bebidas y Refrescos de Santiago de Cuba puntualizó que:

“Este año, con todas las limitaciones económicas por las que está atravesando el país, hemos tenido serios problemas con los envases. Ante la situación epidemiológica y el aislamiento era muy difícil la recuperación de las materias primas, que es el principal suministro de los recipientes utilizados para abastecer la Cadena Ofertas.

“De ahí que tuvimos la necesidad de asumir nuevas iniciativas como el empleo de las botellas de cerveza, anteriormente no utilizadas. No obstante, los clientes aceptaron hacer los convenios con este tipo de envases.

“Antiguamente las preformas se trasladaban desde Villa Clara, pero se empezaron a comprar en territorio santiaguero ya soplados ante la limitación de viajar. En este proceso se incorporó el envase de 1 L, adquirido a través de la EMI Che Guevara. A esto se suma el reto de que las botellas de exportación no pueden ser de un primer uso, sino totalmente nuevas”, refirió Izquierdo Fuentes.

La búsqueda de soluciones eficaces ante el déficit de recursos generó en el período el incremento de ventas a granel. Entre sus principales destinos estuvieron los sectores del comercio y la gastronomía con la distribución de rones embotellados de 32 grados, lo cual se mantuvo con cifras ascendentes moderadas para preservar la inocuidad de los alimentos.

Junto a la Cadena Ofertas se comercializó con la Empresa de Productos Alimenticios (EMPA), y el Suministrador para la Industria Turística (ITH) en la provincia. “Como producto se cuenta actualmente con un promedio diario de 600 cajas de ron embotellado.

“En la manualidad desarrollamos de 1,5 L hasta 500 cajas; de 375 mL, hasta 250 cajas; de 250 mL, hasta 170 cajas. Todo está en dependencia de la cantidad de envases por cajas, porque las de 250 mL son de 36 unidades, las de 375 mL de 24 unidades, y las de 1,5 L de 6 unidades por paquetes, de ahí que varíen los volúmenes de producción.

“Pese a que la mayoría de los procesos de estas fábricas locales son manuales y no se produce a mayor escala debido a la infraestructura y a la obsolescencia tecnológica, en el mes de septiembre se sobrecumplió el plan al 112 % de las unidades físicas, y al 105 % de los valores. Y en agosto ya habíamos alcanzado hasta un 150 %”, explicó la especialista Ana Inés Izquierdo Fuentes.

Además de las bebidas alcohólicas la “Manuel Fariñas” produce hielo en escamas desde la unidad ubicada en Alta Vista. De conjunto con la fábrica localizada en Yarayó abastecen fundamentalmente a las empresas avícolas y al cárnico. Sin embargo, se encuentra paralizada en pos al ahorro energético.

No obstante a las dificultades, el resultado favorable del día a día de su colectivo para la restante producción es gracias a la entrega y dedicación de cada uno de sus integrantes.

Con 11 años de labor, Mailen Lora López, Jefa de la Planta ronera de la UEB lo describe como un diario convulso, proyectado en tareas distribuidas desde cuatro líneas de producción fundamentales:

“El soplado, el retractilado, el embotellado y la confección de canecas que se desarrollan con los plásticos. Siempre buscamos fabricar en los horarios donde no haya un mayor consumo de energía eléctrica porque Cuba lo necesita”.

De la mano de estos factores se conjuga una serie de normas de producción e informes diarios con la relación de los gastos de materias primas. “Hasta el mínimo detalle cuenta”, así lo especificó Odalis Margarita Ruiz Rey, Operaria de Inspección y Atención a Líneas de Envase.

Vinculada al EMBER desde 1994, y frente a la UEB de Ron y Hielo a partir de 2007 afirmó que: “todo se observa, desde la fecha de producción y lote para las reclamaciones o rectificación de las etiquetas. El operario es un trabajador integral, porque se inserta en todas las áreas de la unidad”.

Tanto para la nueva línea de producción con destino exportable a Latinoamérica y Eurasia como la destinada al consumo nacional, se impone la imprescindible inocuidad en una fábrica aún pequeña para la demanda de sus volúmenes de producción.

Desde su reducido local con una máquina sopladora a partir de preformas de polietileno colocadas de forma manual, hasta todo lo demás es sometido a un proceso de inversión para perfeccionar el sistema de preservación de sus productos.

Entre las acciones se prevé implementar un pasillo con “secuencia en marcha hacia adelante” para que no haya un entrecruzamiento entre las materias primas durante su transferencia al almacén y manipulación. Se suma la remodelación del salón de embotellado, la entrada del personal, y una línea automática para el envasado de los rones.

Los materiales utilizados son los pisos de resina, con una estructura herméticamente cerrada, instalaciones climatizadas, que permitan el menor contacto con los alimentos. Se proyecta, también, el establecimiento de un filtro sanitario.

Las acciones contribuirían a elevar la efectividad del sistema de inocuidad con el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias, al igual que la supervisión y monitoreo constante durante la elaboración de los productos.

La Unidad Empresarial Básica (UEB) de Ron y Hielo Manuel Fariñas perteneciente a la Empresa de Bebidas y Refrescos (EMBER) de Santiago de Cuba, favorece el desarrollo de una nueva línea de producción para la exportación del “Paticruzado”.

Esto gracias al aprovechamiento del recurso humano con que cuentan sus unidades, lo cual potencia los resultados alcanzados en el período para el mercado interno y el relanzamiento del producto a nuevos clientes internacionales.

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