Desde el corazón del barrio

Palma Soriano, santiago de Cuba, 28 de sep. – Septiembre es mes de celebraciones. Días que inmediatamente remiten a la historia y proeza de los cubanos. Nacían los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), en Cuba, en un momento en que el país comenzaba a enderezar el rumbo de su destino.

Con nuevas misiones transita y teje su historia la gran organización de masas en la isla. Hoy el enfrentar las manifestaciones de indisciplinas sociales, casi cotidianas en la comunidad, se convierte en un reto. La prevención como mejor arma en el empeño de rescatar valores y quizás hasta hábitos que muchos consideran perdidos, las donaciones voluntarias de sangre, cuántas vidas habrán salvado! Y tras el orgullo de la contribución ahí está el papel que esa estructura ha desempeñado en la noble tarea.

Con el paso al frente de muchos de sus miembros se engrandece la nación que late, palpita y vive de esos hijos que hacen por el bienestar de su patria. Cuestiones estas han sido propias del devenir de los CDR que naciera al calor de las amenaza del imperialismo en 1960 y que hoy no debe olvidar los motivos que le dieron lugar a su surgimiento.

Aún se debe mucho, en materia de vigilancia revolucionaria, en el análisis crítico en determinadas asambleas, en la resolución y compromisos con problemas y asuntos que atañen al colectivo, en la búsqueda de soluciones ante manifestaciones inadecuadas, el enfrentamiento al delito e ilegalidades.

Septiembre, indiscutiblemente, se torna instante donde regresa la historia. La hazaña, nuestros CDR que por seguir siendo esa Cuba: Con Todos y para el bien de todos debe renovarse para seguir contando de su pueblo y desde el corazón de su barrio. Por: Dainiubis Soler Amiot

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