Desventuras de la lengua materna

Santiago de Cuba, 22 de may. –  “Las palabras están de más,  cuando no  fundan, cuando no esclarecen, cuando no atraen, cuando no añaden”, anticipó José Martí, como si presintiera las desventuras que vive en este mismísimo siglo el rico idioma Español,  que celebró su día el 23 de abril último.

A tan acertado juicio martiano, podría agregarse que es preferible el silencio inteligente,  que hablar o escribir para agredir, tergiversar, maltratar, ofender…

La rebeldía en el uso y abuso del idioma Español  que se observa en cualquier espacio y circunstancia, sin distingo de edades, parentesco y profesiones, invita a reflexionar y adoptar posturas que le den un giro de noventa grados.

Ruido en lugar de música, gritería en vez de conversación, groserías antes que vocablos bien intencionados o halagos,  chabacanería en lugar de fino humor criollo, ponen en cuestionamiento  el elevado nivel de instrucción y  de educación del que nos enorgullecemos.

Recuerdo que en uno de los últimos Congresos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba el tema fue recurrente. En especial el Premio Nacional de Literatura, Reynaldo González, ahondó en la violación verbal que acontece en detrimento de nuestro rico acervo cultural,  y degenera el nivel de instrucción que la Revolución se ha empeñado en fomentar.

El conocido escritor habló en términos preocupantes, al señalar que se había perdido el léxico y el respeto, en lo que él consideró que se ha tocado fondo.

Qué pensarían de este quebranto de nuestra lengua, el sobresaliente novelista Alejo Carpentier y la poetisa Dulce María Loynaz,  dos cubanos merecedores del Premio Miguel de Cervantes, que es el Premio Nobel de las letras hispánicas.

Precisamente  el 23 de abril fue instituido como Día del Idioma Español, para rendir homenaje a su Pluma de Oro, ya que en esa fecha de 1616 murió en Madrid, Miguel de Cervantes Saavedra,  el ilustre autor del Quijote y uno de los escritores más eminentes de todos los tiempos.

 Si bien la respetadísima Real Academia  Española,  ha mantenido inalterable el objetivo de defender la pureza del  idioma Español,  en el mismo siglo XXI abundan quienes tiran por la borda su riqueza, deteriorándolo por  minuto.

Seguir cultivándolo es un imperativo que no admite  tardanza,  ante el incremento de vocablos  soeces,  chabacanos, burdos, irónicos, inadecuados, empañando su brillo y haciéndole perder  el sello que lo identifica por el mundo, por el elevado número de hablantes con que cuenta.

Educar y educar es imprescindible,  además de multiplicar  “los evangelios vivos”  a la manera de José de la Luz y Caballero, con énfasis en el hogar y la escuela, una manera de rendir un buen tributo al Idioma  Español, nuestra rica lengua materna.

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