Día para el abrazo, el aliento, la reverencia

Santiago de Cuba, 8 de mar.- El 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, es una fecha de celebración, un momento ideal para el homenaje. Es ocasión especial para cumplir el compromiso de que ninguna deje de recibir una flor, un abrazo, una palabra de aliento o de apoyo, una congratulación por lo que hacen, por lo que entregan, por lo que representan.

Dondequiera que estén debe llegar el tributo, la reverencia. Puede encontrarse en un paraje inhóspito de este mundo nuestro, entregando salud y amor; en el surco de la Patria amada, regando con su sudor la tierra; en un laboratorio, creando medicamentos para salvar o alargar la vida, o en el aula, haciendo del magisterio el sentido de su existencia.

Aunque todos los días del calendario merecen consideración y respeto por ese espíritu de consagración que las distingue, por esa mezcla de acero y miel con que enfrentan la vida, su día internacional es para reiterarles cuánto las queremos, cuán importantes son.

“La mujer es del sacrificio su corona natural”, expresaba nuestro José Martí para ponderar esa madera de la que están hechas para sufrir cuando es preciso, pero también para amar a la familia, a los hijos, una causa justa y, sobre todo, luchar hasta conquistar el propósito deseado.

El avezado líder de la lucha clandestina, Frank País, las aceptó en un bien ganado puesto de combatientes y ponderó siempre su responsabilidad y disciplina en momentos de graves peligros y riesgos en defensa de la libertad de la Patria.
Fidel que tuvo la extraordinaria visión de fundar la Federación de Mujeres Cubanas con el aliento de la heroína Vilma Espín, las consideró una poderosa fuerza al servicio de la Revolución, y nunca lo hicieron quedar mal porque fueron artífices en la salvaguarda de la Patria y protagonistas activas de la edificación de la nueva sociedad.

Cuando la FMC está a las puertas de celebrar el aniversario 60 de creada (23 de agosto), sus miembros confirman la marcha siempre Unidas por la Patria,como reza uno de sus emblemas,con unaorganización más fortalecida y al frente de una membresía de probada solidez ideológica.

Como protagonistas de un proceso nacido el primero de enero de 1959 que las dignificó primero, y luego les garantizó el ejercicio de todos sus derechos, las cubanas y, especialmente, las santiagueras han vivido este tiempo nuevo signado por un intenso trabajo, con resultados en disímiles tareas y permanente combate por defender sus conquistas.

Con la certeza de representar una revolución dentro de otra, como las calificara el Comandante en Jefe, rinden honor cada día al Héroe Nacional José Martí, quien anticipándose a su tiempo aseguró:“Las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer”.

Por eso hoy se empeñan en fomentar valores en las nuevas generaciones, ocupan la primera fila en labores económicas de alta prioridad, y muestran la vocación internacionalista legada por sus antecesoras, al cumplir misiones de colaboración en el campo de la salud, la educación y el deporte.

Con el brío necesario para el desbroce de los nuevos caminos, luchan por el ejercicio de la plena igualdad de la mujer y barrer vestigios del pasado que aún afectan su cabal integración a la sociedad, con el fin de obtener mayores niveles de participación y en la promoción hacia cargos de dirección, sobre todo, en las responsabilidades de toma de decisiones.

Habrá siempre muchas y más razones para que la FMC, como aglutinadora de una poderosa fuerza, esté en la primera trinchera del combate por preservar y engrandecer la obra de la Revolución que ha resistido 60 años de asedios, amenazas, agresiones y un criminal bloqueo, ahora recrudecido, sin ponerse nunca de rodillas.

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