Discriminaciones, violencias y segregación social

Santiago de Cuba, 15 de ago. – Hablar de igualdad de sexos o, como es utilizado más frecuentemente, de igualdad de género, es referirse a un objetivo contra una realidad de discriminaciones, violencias y segregación social.

“Una de las más frecuentas y silenciosas formas de violación de los derechos humanos es la violencia de género”.

Señala el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). “Este es un problema universal, pero para comprender mejor los patrones y sus causas, y por lo tanto eliminarlos, conviene partir del conocimiento de las particularidades históricas y socioculturales de cada contexto específico. Por consiguiente, es necesario considerar qué responsabilidades y derechos ciudadanos se les reconocen a las mujeres en cada sociedad, en comparación con los que les reconocen a los hombres, y las pautas de relación que entre ellos se establecen”.

La enumeración de discriminaciones que hace el PNUD es interminable: “la pobreza afecta en mayor medida a las mujeres”, lo que se relaciona con “su desigualdad en cuanto al acceso a la educación, a los recursos productivos y al control de bienes, así como, en ocasiones, a la desigualdad de derechos en el

seno de la familia y de la sociedad”.

Esa discriminación va más allá de las leyes: “Allí donde los derechos de las mujeres están reconocidos, la pobreza (con el analfabetismo que conlleva) a menudo les impide conocer sus derechos”.

Por otra parte, en los países industrializados, pese haber logrado algo, no hacen mucho para la igualdad legal de derechos “se sigue concediendo empleos con mayor frecuencia y facilidad a los hombres, el salario es desigual y los papeles en función del sexo son aún discriminatorios”.

De hecho, al considerar el Índice de Desarrollo Humano específico de las mujeres, aparece por detrás del general en muchos países del mundo. En el artículo “Missing Women”, publicado por Amartya Sen en 1992, en la revista British Medical Journal, así como, en trabajos posteriores, se refiere a la excesiva mortalidad y tasas de supervivencia “artificialmente” más bajas de las mujeres en muchas partes del mundo, como un descarnado aspecto muy visible de la desigualdad sexual, con datos inquietantes de infanticidio femenino, despreocupación por la salud y la nutrición de las mujeres, en especial durante la niñez, etc.

Cabe recordar a ese respecto que en India, las niñas tienen cuatro veces más posibilidades de estar desnutridas que los niños. El 25% de los hombres en los países en desarrollo padecen anemia a causa de la deficiencia del hierro, mientras que la tasa es del 45% para las mujeres y más del 60% para las embarazadas.

Todas estas discriminaciones, desigualdades por razones de sexo, se deben a los prejuicios culturales en las familias y en las sociedades en general. Y también se manifiesta en la educación. Las injustas oportunidades de instrucción para las chicas conducen a su inseguridad económica: las mujeres representan los dos tercios de las personas analfabetas y los tres quintos de los pobres del planeta.

Con menos oportunidades educativas y económicas que los hombres, lógicamente las mujeres tienden a padecer hambre y mayores deficiencias en la nutrición. Se habla por ello de “feminización de la pobreza.

Mientras, continúa produciéndose un intenso tráfico de mujeres y niñas en muchos países, entre una cuarta parte y la mitad de las mujeres del mundo sufren agresiones de su pareja y siguen ocurriendo hechos como la ablación genital, las violaciones de mujeres y niñas o los “crímenes de honor”. Unas agresiones que aumentan en las situaciones de inestabilidad laboral como las que se están viviendo actualmente en todo el mundo, incluidos los países ricos, en los que hay un porcentaje creciente de marginados.

Es imprescindible promover la igualdad de género como parte esencial de la Revolución por un futuro sostenible, luchar contra la discriminación de la mujer y reforzar su papel en la política y en los diferentes ámbitos de la sociedad mundial.

Por su parte, aún cuando muchos países luchan por la igualdad de género, Cuba logros extraordinarios en este aspecto, en tanto, se impulsan medidas encaminadas a luchar contra la violencia de género y sexual, existe una voluntad política comprometida en proporcionar apoyo y protección a las supervivientes de actos violentos y se lucha enérgicamente contra la impunidad de los autores de esos actos.

Deja una respuesta