Dos crónicas sobre Santiago de Cuba

Santiago de Cuba, 6 de jul.- Emprendimos un recorrido por la revista Siempre Santiago, publicación del Gobierno Provincial santiaguero editada por Prensa Latina. Asistimos a un fenómeno curioso: en seis de los números muestreados, el primer texto de cada edición, es una crónica sobre la ciudad; en todas hay referencias a su historia, su cultura y su identidad. Estos elementos pueden enriquecer desde el periodismo la labor de los historiadores. Las crónicas ayudan a comprender la esencia del santiaguero, de su idiosincrasia.

Por las coincidencias en los enfoques y al mismo tiempo por sus peculiaridades estilísticas, comentaremos dos textos: el primero, suscrito por el destacado periodista Carlos Sanabia Marrero, se titula: Vida y encantos de Santiago de Cuba y fue publicado en el primer número de la revista en 2012; el segundo lo aportó el reconocido profesor y periodista Heriberto Cardoso Milanés, su título: Entre el mar y las montañas, y salió en la revista número 2, en 2013. Ambas crónicas sobresalen por su calidad y frescura, por eso quisimos comentarlas.

Sanabia comienza con una referencia al nacimiento de la villa (1515), una de las primeras fundadas por los españoles. Caracteriza a Santiago como “una ciudad que convive con el mar y la montaña”, ubicación que favorece la existencia de paisajes hermosos, donde se funden los elementos urbanos, naturales y marinos.

Cardoso destaca la singularidad de Santiago a cuyos habitantes, desde los primeros aborígenes, le quedó el orgullo de vivir “refugiados entre el mar y las montañas”. Ninguna otra urbe cubana vive acariciada por ese abrazo, apunta, ninguna con ese encanto para subir y bajar lomas, para pasear por sus calles estrechas y coloniales, de suerte que hasta la topografía aporta a la singularidad del santiaguero.

Los dos cronistas insisten en los valores arquitectónicos de la ciudad. Sanabia recuerda que Santiago conserva tesoros históricos como la primera casa de América, la primera catedral de Cuba y el primer museo de la Isla. Cardoso subraya el carácter singular de la arquitectura santiaguera. Ambos coinciden en caracterizar al ser santiaguero, a sus gentes solidarias y afectuosas.

El protagonismo de Santiago en la historia de Cuba, particularmente en la máscontemporánea, es ampliamente reconocido y en ese tributo descuellan dos fechas memorables: el asalto al Moncada, el 26 de julio de 1953 y el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, gestas encabezadas por Fidel Castro, el Líder Histórico de la Revolución Cubana. Situados en un contexto donde estas efemérides se rememoran con especial vigor, quisimos comentar las crónicasde Sanabia y Cardoso para sumarnos al homenaje que Santiago merece.

El texto que le ofrecemos tiene dos finales para que ustedescoja:

“Aquí el extraño se hizo cotidiano y fundó familia. Así surgió el criollo santiaguero y cubano: síntesis de todos; un ser único e irrepetible, con una permanente invitación al café, a la mesa, al diálogo. Quizás por eso la mayoría reconoce que Santiago de Cuba es la ciudad más caribeña y típica de la Isla Grande. La más hospitalaria y amistosa, rebelde y bravía, alegre y tradicional” (Heriberto Cardoso).

“No por gusto José Martí calificó a Santiago como infatigable; como capital moral de la Revolución la denominó Fidel; cuna de la Revolución fue el término que le adjudicó la historia, y el pueblo de Cuba la reconoce como rebelde ayer, hospitalaria hoy, heroica siempre” (Carlos Sanabia”).

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