Edgar está feliz con el regreso a su escuela

Santiago de Cuba, 2 de sept. – Que en Cuba todos los niños tienen el derecho a ir a la escuela NO es una frase  hecha, sino una realidad que se experimenta en cada uno de los barrios  del país.

 Por ello en la mañana  quise hacer mi trabajo periodístico en  un Reparto santiaguero muy renombrado, San Pedrito, donde se realiza una intervención social y sus habitantes hoy también están de fiesta porque comienza el curso escolar 2019-2020.

En mi andar  por este barrio  vi a la familia Sánchez Biset, que como muchas otras, ya lo tenía todo listo  para que el más pequeño de casa, luego de las merecidas vacaciones,  fuera a cumplir con su principal  deber: estudiar.

“Regreso hoy a mi escuela luego de  unas largas vacaciones. Estoy feliz porque tengo mi pañoleta roja y comienzo el cuarto grado y porque mi mamá cogió vacaciones para comprar mi uniforme, mi mochila, mis zapatos y ella va conmigo este primer día de clases”. 

Con esa espontaneidad de sus  9 años,  respondió  este pionero cuando le manifesté con asombro que tan temprano y ya estaba listo.

P- ¿Cómo te llamas?

Edgar: Yo soy Edgar  y muy cerca de aquí está mi escuela. Yo estoy en el Seminternado  “Roberto Rodríguez Sarmiento”.

P- Pero hoy no tienen clases.

Edgar: No, pero todos los niños nos reunimos en el patio de la Escuela, cantamos el Himno, se iza la Bandera   y  luego  vamos al aula con la seño. Estoy con deseos de ver a mis amiguitos del aula, de jugar con ellos. Dice mi mamá que desde hoy tengo que estudiar

Mientras Edgar Sánchez habla,  Nelly Sánchez Bisset,  su madre, muestra una sonrisa discreta. Mira al niño con el orgullo de escuchar al pequeño  expresarse como si fuera una personita adulta. 

Nelly: Trabajo en el Hospital Oncológico “Conrado Benítez” y  me gusta coger vacaciones en esta etapa con el objetivo de preparar el uniforme y crear las condiciones para este primer día de clases que es tan importante.

Siempre es bueno escuchar las orientaciones de la dirección de la escuela,  saber en qué aula está el niño y saber qué maestros les corresponde. Pero además disfruto cada curso este primer día de clases porque es una fiesta. Ver la algarabía del primer día de clases, a los niños saludándose, esa bulla porque todos están hablando a la vez, el abrazo a la maestra o al maestro es impresionante. Cuando el timbre suena todos van para sus lugares a formar y se ve tan linda la escuela, que ese espectáculo me gusta sentirlo cada inicio de curso.

El momento de la conversación concluye cuando llega el bici taxi. Ya se les  agotó el tiempo que me dedicaron y lo agradezco.  Madre e hijo  están listos para ir a la Escuela y disfrutar del inicio del nuevo período lectivo.

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