Educación ambiental y cambio climático

Santiago de Cuba, 3 de sept. – La educación ambiental para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, se constituye en una herramienta para el abordaje del problema del cambio climático, por cuanto, aplica enfoques educativos innovadores que ayudan a un amplio público a comprender, enfrentar, atenuar, mitigar y adaptarse a sus efectos, promueve cambios de actitudes y comportamientos en las personas en beneficio del ambiente y permite formar ciudadanos sensibilizados y conscientes de esta problemática.

Cuba exhibe una significativa voluntad política en este aspecto, sin embargo, si bien el cambio climático es un problema que afecta a toda la población, no son todas las personas que tiene percepción de los riesgos de esta problemática y hacen caso omiso sus causas, consecuencias y formas de mitigarlo.

Cada día los efectos del cambio climático se hacen más evidentes debido al incremento de la temperatura media del planeta, el cambio en los patrones de las precipitaciones y la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos que generan pérdidas humanas y económicas.

Por su parte, la educación ambiental permite, genera mejores condiciones de vida en las comunidades, además de promover cambios de actitudes y comportamientos acordes con el desarrollo sostenible, y así formar una nueva generación de ciudadanos conscientes del cambio climático.

Ahora bien, no es menos cierto que la política ambiental en nuestro país se direcciona de manera importante hacia la educación de la población, a través de los diferentes medios de comunicación masiva y las instituciones escolares por mencionar algunas.

Por tanto, los ciudadanos de alguna manera, han haber escuchado hablar sobre términos referidos al cambio climático, calentamiento global, agujero de la capa de ozono, dióxido de carbono, pero, sin embargo, esto no significa que conozcan, comprendan y emprendan acciones para frenar el cambio climático.

Tampoco tienen una idea certera de sus causas y consecuencias. En su mayoría aseguran erróneamente que el cambio climático es un resultado del agujero en la capa de ozono y que la lluvia ácida es una de sus consecuencias.

Estas confusiones relacionadas con la capa de ozono como causa o consecuencia del cambio climático se han reportado en otros estudios similares.

De acuerdo con diferentes estudios, la asociación causal entre el deterioro de la capa de ozono y el cambio climático constituye un elemento central en la representación del cambio climático en el marco de la cultura común, destacando la universalidad y la persistencia de esta creencia en grupos de diferentes países, perfiles socio-demográficos y niveles educativos.

Las carencias o lagunas patentes en las representaciones del cambio climático son el resultado de un déficit en el desarrollo curricular, o no lo son de forma exclusiva, sino que reflejan la existencia de vacíos determinados por la forma en que se está elaborando socialmente la comprensión del problema.

Investigadores sobre el tema han arrojado que, si bien muchas veces se reconocen algunas de las consecuencias del cambio climático, como aumento en la temperatura media, la variabilidad climática y los fenómenos meteorológicos extremos, y de la misma manera, otros refieren las diversas consecuencias de este, principalmente las relacionadas con los riesgos que representan para la salud humana y los ecosistemas, propiciado por una forma de violencia estructural que deteriora la calidad de vida y el bienestar de todo ser vivo en el planeta, aún muchos perciben al fenómeno fuera del ámbito global y se relaciona con hechos nacionales ya ocurridos.

Lo anterior permite reflexionar que el desconocimiento sobre el problema del cambio climático, sus causas, sus consecuencias y las medidas de adaptación y mitigación que pueden adoptarse es un inconveniente que debe seguirse educando en todos los niveles organizativos y sociales del país, en tanto, ello posibilita la toma de conciencia y sensibilización de la población, a la vez que promuevan el desarrollo de valores ambientales y el cambio de actitudes en las personas, por otra parte, posibilita la participación consciente de la población en acciones que contribuyan a disminuir sus efectos devastadores.

Deja una respuesta