Semiótica y problemas de comunicación

Cuando al gran escritor mexicano Carlos Fuentes le pidieron su opinión sobre la crítica literaria  dio una respuesta antológica: la crítica literaria  es una rama de la literatura fantástica; eso dijo hace algo más de tres décadas. Esta consideración puede extenderse con facilidad al análisis de textos artísticos en general y a productos comunicativos de la más diversa índole y está vigente en parte el discurso crítico cubano actual.

En 1988 propusimos, con toda modestia, valorar la posibilidad de incorporar,  al estudio de los textos literarios en el Departamento de Letras de la Universidad de Oriente,  la perspectiva semiótica y comenzar por revisar los resultados alcanzados en este tipo de estudios en México y otros pises latinoamericanos. Recibimos un aguacero de palos. Cinco años después la asignatura Semiótica se incorporó al plan de estudios de la carrera de Periodismo, aunque con carácter optativo.

El rechazo, en aquel momento, era comprensible. Estábamos habituados a valorar  el contexto, el autor y el texto, en ese orden de prioridades. La llamada gramática narrativa de Greimas y sus seguidores proponía lo contrario. Partía del análisis del texto – su objeto de estudio-, sin despreciar ni  al autor, ni a la ideología, pero en función del texto, desde dentro de este y no fuera de él. El prejuicio en favor de lo ideológico explicaba la diferencia entre sus concepciones y las nuestras. Eso lo entendimos después.

La idea que promovimos se nutría del contacto con investigadores latinoamericanos que pensaban distinto a nosotros. Creíamos que lo importante residía en reconocer que la semiótica aportaba modelos de análisis rigurosos, instrumentos para analizar los textos literarios, periodísticos y otros productos comunicativos. Lo sustantivo consistía en asumir una posibilidadde análisis menos subjetiva, más seria, en fin, científica. Hasta este punto queríamos llegar: pronto la universidad reinicia el curso y sería conveniente considerar a la semiótica con mayor fuerza.

Toda opinión respetuosa debe ser bienvenida másallá de los criterios dispares. Ladiscusión apasionada, suele ser estéril y entorpecer el dialogo. Un caso paradigmático, con el quepodemos trabajar  es el de la semiótica italiana (Umberto Eco y sus seguidores). Sus modelos para el estudio de los textos comunicativos son   aprovechables  en un país que privilegia la Comunicaciòn Social. Sus criterios sobre la industria cultural son muy útiles en un contexto como el nuestro donde enfrentamos una guerra simbólica que tiene en los productos culturales y seudoculturales su avanzada.

Un aspecto medular que podíamos asimilar es el relativo al papel del receptor, definido por Eco y por varios comunicadores latinoamericanos  como un ente activo socialmente condicionado. Creo que en nuestro aquí y ahora  procede interrogarnos sobre problemas comunicativos que la semiótica ayuda a comprender. Un solo ejemplo: a veces nos sorprendemos que, ante los llamados a la responsabilidad social reiterados por el Gobierno cubano  para protegernos de la Covid-19, haya oídos sordos o públicos que asumen las orientaciones y las olvidan con una irresponsabilidad desconcertante aunque es obvio que el peligro está latente.

Tal vez estudios tan detenidos como perentorios desde la Comunicación Social  pueden investigar las causas de estas disfunciones yayudar a los medios a orientar sus mensajes para lograr mayor efectividad. Del mismo modo que las ciencias médicas han demostrado la importancia de afrontar problemas complejos desde la ciencia y han conquistado un protagonismo indiscutible en su misión de aportar al combate contra la pandemia, de ese mismo modo las ciencias de la comunicación pueden sumarse con sus propios instrumentos: talento no nos falta.

La conferencia de prensa diaria donde el doctor Francisco Durán García, Director Nacional de  Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, informa y orienta sobre la pandemia constituye un ejemplo palmario de las posibilidades de la comunicación para contribuir. El doctor Durán no solo nos informa y alerta, va mucho más allá: con su  capacidad para manejar con maestría la información científica, con sus habilidades comunicativas,  convence y  suma. Si los comunicadores requieren  modelos, no tienen que ir muy lejos: tienen un paradigma al alcance de la mano.

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