Eficiencia, calidad y ahorro deben ir de las manos

En la retadora batalla por la eficiencia económica que tiene Cuba por delante, en un año muy difícil por la complicada situación epidemiológica causada por la Covid 19, el protagonismo y aporte de los trabajadores es esencial, sobre todo en indicadores claves como la eficiencia, la calidad y el ahorro.

Ese campo de acción se complejiza aún más por la prepotencia imperial con el recrudecimiento del criminal bloqueo económico, financiero y comercial de los Estados Unidos contra Cuba, principal obstáculo para el desarrollo de la nación e independientemente de que esa ilegal política ha sido rechazada una y otra vez por la comunidad internacional, como ocurrió recientemente en la ONU, cuando 184 países votaron a favor de la resolución cubana.

Los colectivos laborales están conscientes de que si realmente queremos que el país marche hacia la sostenibilidad económica y la prosperidad, como ha planteado la máxima dirección de la Revolución, la eficiencia, calidad, ahorro, productividad y alianza deben darse fuertemente las manos.

Es propicio reiterarlo cuando está en marcha la Tarea Ordenamiento desde enero de 2021, con el fin de impulsar la Estrategia de Desarrollo Económico y Social que la nación se ha propuesto y en la cual es decisivo el compromiso de cada quien en sus respectivos puestos de contribuir al logro de resultados.

A sabiendas de que en todo el proceso decide que los trabajadores luchen por un desempeño eficiente y las administraciones ofrezcan las alternativas, aprovechando la inteligencia colectiva en la búsqueda de las mejores soluciones.

Debe hacerse hincapié en la batalla por el incremento y diversificación de las exportaciones, la sustitución de importaciones, la eficiencia del proceso inversionista y la potenciación del ahorro, como aspectos esenciales de una economía que muestra las reservas internas, capacidad y espíritu de resistencia del pueblo.

Es necesario que los colectivos laborables, en cada uno de los sectores, estén conscientes de esa realidad y obren en consecuencia, teniendo en cuenta que es de vital importancia otorgarle al trabajo los honores que merece, pues si no se dedican a fondo, es imposible obtener resultados.

Los trabajadores tienen que dominar los términos económicos y saber que para satisfacer las necesidades cada vez más crecientes de la población, como reza una de las principales leyes del socialismo, hay que pasar necesariamente por el incremento de la producción y la productividad del trabajo.

Mucho esfuerzo y consagración requiere el combate en el tema económico e impulsar tareas decisivas como el logro de la calidad de lo que se produce y los servicios que se prestan, además de llevar adelante una revolución en el campo del ahorro, un asunto que no debe dejar indiferente a nadie, ya sea el trabajador que ocupe el puesto más sencillo hasta el cuadro de mayor jerarquía.

Como ha expresado el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de Cuba, Miguel Díaz- Canel Bermúdez, la política de ahorro no debe ser coyuntural ante situaciones difíciles, sino una práctica cotidiana, un proceder que debe convertirse en regla.

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