El cambio

Santiago de Cuba, 18 de dic. – “Vivimos en un mundo donde lo único que no cambia es el cambio, donde hay dos palabras claves: incertidumbre e impredictibilidad, a los directivos hay que enseñarlos a vivir con ellas: tenemos que aprender a vivir nerviosos para dormir tranquilos”, así lo dijo Darío Machado, durante la Reunión Nacional de FORMATUR celebrada en La Habana en 1996.

Parece necesario detenerse en una afirmación tan vigorosa para el campo de la comunicación y hasta donde debemos tenerla presente en el contexto cubano de hoy signado por un alud de transformaciones relacionadas con el desarrollo del nuevo modelo económico y social de la Revolución y dejar claro que se trata un cambio planificado y positivo porque el cambio no siempre es ni lo uno ni lo otro.

Generalmente los cambios provocan oposiciones que se sintetizan en la expresión resistencia al cambio asunto del que se hablado bastante, por eso queremos  referirnos a una conducta distinta: la asimilación acrítica del cambio, motivada por factores que van desde el entusiasmo irreflexivo, el compromiso ciego, el desconocimiento o el oportunismo;  postura que favorece la asunción de posiciones aviesas como la  de  individuos que   sin estar convencidos de  su papel  alardean   de su compromiso , son los practicantes de la doble moral.

La asimilación acrítica del cambio produce inercia, conformismo. Hay que contraponerle el diálogo transparente y persuasivo. Los cambios en la sociedad tienden, por su dinámica, a generar y estimular contradicciones: hay que aprender a convivir con ellas. Hay que educar a la gente para afrontarlas. No basta con quedarse en las fronteras de la reflexión. Hay que enseñar a los públicos a decidir, aparticipar paratransformar.

En 2004 realizamos una investigación sobre el tema: Posturas asumidas por los públicos ante la universalización de la enseñanza superior. En un próximo trabajo explicaremos los resultados de la indagación, pero podemos adelantar que de la experiencia aportada por nuestro estudio se infiere que antes de emprender transformaciones sociales hay que diseñar estrategias persuasivas respecto a los públicos para evaluar los posibles impactos del cambio.La madurez social de nuestro país obliga a utilizar los conocimientos científicos, las tecnologías comunicativas   y no confiar solo en la intuición y las buenas intenciones.

El desarrollo el nuevo modelo económico social cubano, transformación básicapara garantizar la continuidad del proceso revolucionario requiere – como se está haciendo- de información permanentey creíble. La credibilidad es asunto de vida o muerte. Más, la información no solo debe ser creíble, tiene que persuadir sin apelar a falsos entusiasmos. Con frecuencia la credibilidad resulta minada por razonamientos poco convincentes o carentes de sustancia.  La credibilidad requiere de argumentos sólidos y claros.

No siempre los cambios son positivos, eso ocurre con frecuencia cuando los cambios obedecen a razones coyunturales o imprevistas que dificultan su planificación. Lo ideal es que los protagonistas del cambio lo ideen, lo planifiquen y lo consulten. De todos modos sea o no planificado el cambio es recomendable comunicarse con los públicos, guiarlos para conseguir su aceptación y sobre todo su participación; y en esta tarea, creo, los comunicadores tienen responsabilidad. Permítanme invitarlos a asumir de conjunto, humildemente  la cuota que nos corresponde.

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